by Cristian Estrada | Herramientas, Lecciones de vida, No Verbal, Reflexiones, Trabajo en equipo, Verbal
Resumen: En la escuela o el colegio no nos enseñaron a comunicarnos correctamente y a causa de ello, de adultos nos encontramos con varios problemas de comunicación. Aprender a identificar estos errores es clave para comunicarnos mejor y lograr más resultados de equipo.
Lectura: 6 minutos, 54 segundos.
¿Cuántos de ustedes tuvieron una clase en la escuela sobre “comunicarse bien”? Y no me refiero a la universidad. Me refiero a los 12 años que pasamos en el colegio o liceo. No me refiero a presentar en clases de castellano. Me refiero a esto: ¿Tus profesores te dieron consejos sobre cómo trabajar tus discusiones con las personas? ¿Te enseñaron a saber escuchar? Si lo hicieron, no lo hicieron siguiendo las pautas de la malla educativa planteada por la dirección del establecimiento. Yo lo sé. Soy un profesor de comunicación y he intentado por muchos métodos de que las escuelas integren un plan de enseñanza de comunicación en su malla. Desafortunadamente no me ha ido bien.
La comunicación puede construir o destruir nuestro mundo. Se que es una aseveración extrema y sé que viene de alguien que se dedica a enseñar sobre la comunicación, pero es verdad!. La mala comunicación lleva a relaciones que se rompen, y en parte es también motivo de porque aún no alcanzamos la paz mundial. Nunca es tarde para aprender.
A continuación se exponen 15 errores comunes de comunicación que podrías estar haciendo y no te has dado cuenta:
1.-No usar el lenguaje de “nosotros”

Hecho: Las relaciones no son una competencia. O al menos no deberían serlo. Pero muchas personas ven a la otra persona como el “enemigo”. Ellos hablan el lenguaje de “mío y tuyo”. Es tiempo de construir un nuevo marco para esto y pensar en nosotros como equipo. Trabajemos juntos, no contra el otro. Trabajemos para resolver un problema, no para ser victoriosos.
2.- No tener contacto visual

¿Cuántos de ustedes son culpables de mirar su teléfono cuando alguien les está hablando? ¿O tipeando en el computador? ¿O mirando TV? Incluso si no te has sorprendido haciendo esto, estoy seguro de que muchos de ustedes lo han hecho. Y todos hemos estado en el otro lado – cuando las personas no miran cuando nosotros hablamos. ¿Cómo te hace sentir eso? No se siente bien ¿o si? Entonces ¿porque no adoptamos la regla de oro de dar la misma cortesía que nos gustaría recibir?
3.- Interrumpir.

¿Qué dice de ti el hecho de interrumpir a una persona cuando habla? Dice: “Lo que yo tengo que decir es más importante que lo que tu quieres decir.” No es un muy buen mensaje. Los hombres tienden a hacerlo más como una acción de poder. De cualquier manera, aún dice “Soy más importante que tu”.
4.- Tener un lenguaje corporal negativo o apático

90% del significado de un mensaje se contiene en el lenguaje corporal. Eso es MUCHO.
El contacto visual es parte del lenguaje corporal, pero tan sólo es una pequeña parte. ¿Qué hay de tu postura? ¿Te inclinas hacia adelante o te alejas como diciendo “No me importa lo que dices”? ¿Qué pasa con el movimiento de tu cabeza? ¿Te sientas cerca o lejos de la persona? Todo esto envía poderosos mensajes. Como dice la famosa frase: “Las acciones hablan más fuerte que las palabras”.
5.- No parafrasear o repetir lo que la otra persona dice

¿Has dicho alguna vez algo a alguien y sentido que en realidad no escucharon lo que dijiste? Seguro que habrán dicho algo como “Mmmmmm hmmmm..” o “Aha…” o “Si”, pero no estuviste seguro de si realmente te escucharon. Intenta decir algo como “Por lo que entiendo, ¿me dices que cada vez que me atraso te preocupas? ¿Te escuché bien? Eso le demuestra a la otra persona no sólo que los escuchaste, sino que te importa lo suficiente como para repetir en síntesis su mensaje y demostrar que si los escuchaste.
6.- Asumir cosas antes de escuchar el mensaje completo
Probablemente has mirado a las personas pensando: “Ni si quiera necesito escuchar el resto, ya sé lo que van a decir!” Bueno, quizás no lo has hecho. No lo hagas. No nos gusta cuando las personas asumen cosas acerca de lo que estamos diciendo antes de que terminemos de decirlo, así que no hagas lo mismo con otras personas.
7.- Dejar que tus emociones controlen lo que dices

Estás tan enojado que crees que vas a explotar. Bueno, si…todos hemos estado en esa posición. Pero es lo que haces cuando te sientes de esta forma lo que realmente cuenta. No dejes que tus emociones tomen atribuciones de “chofer” en tu cuerpo. Cálmate y “enfríate” para que no te arrepientas de las cosas que dices o haces. Luego, cuando el lado lógico aterrice de nuevo, siéntate y aproxímate al conflicto usando el lenguaje de “nosotros”. Recuerda: #1 – Son un equipo. No es una competencia.
8.- No hacer preguntas inquisitivas

Decir cosas como “Dime más acerca de eso” o “¿Cómo te sentiste con eso?” le hace saber a la otra persona que te interesan lo suficiente como para preguntar por más información. Eso es una pregunta inquisitiva. Pregunta para que las personas tengan que elaborar respuestas, eso nos hace sentir bien.
9.- Referirte a ti mismo y a tu vida más que preguntarle a las personas acerca de la suya.

Si nunca le preguntas a las personas acerca de su vida, entonces para el resto te ves como una persona centrada en sí misma. Tengo personas en mi vida que pasan el 95% del tiempo hablando acerca de ellas mismas. No es que me importe mucho, pero sería bueno que me preguntaran cómo estoy de vez en cuando. ¿No te parece?
10.- Necesitar “ganar” un argumento.

Voy a repetir esto de Nuevo. Las relaciones humanas no son una competencia. Admitir que estás equivocado no es una señal de debilidad. Es una señal de madurez. Nadie está en lo correcto el 100% del tiempo. No pienses que tienes que “ganar”. Reconocer tus errores no te quitará tu poder. Demuestra que eres mejor persona porque puedes ser honesto.
11.- Atacar el carácter de otras personas en vez de lo que dicen o hacen.
Cuántas veces has dicho o (escuchado) algo como “Eres tan IDIOTA!! No te soporto!!”. Y quizás te arrepentiste luego. Todos incurrimos en malas conductas de vez en cuando. Y nunca estaremos de acuerdo con lo que todos dicen. Esto por esto que necesitas estar en DESACUARDO con algunas de sus palabras o acciones, no con su carácter. No destruyas la auto-estima de la gente, aporta en su construcción.
12.- Esperar que la gente pueda leer la mente.

Nadie puede. ¿Entonces por qué esperas que ellos puedan hacerlo?. Las mujeres tienden a ser culpables de esto más que los hombres, yq eue muchas veces las mujeres usan lenguaje indirecto. Pero si realmente quieres que alguien te entienda, tienes que hablar directamente. De otra forma, no puedes confiar en que el resto comprendió tu mensaje si para entenderlo había que descifrarlo.
13.- Dejar de lado el poder de tus palabras.

Las mujeres también tienden a usar un lenguaje “sin poder”. Y con esto me refiero al lenguaje que es excesivamente cortés con otra persona. Por ejemplo: “Lo siento, ¿te molesta esto?”. Lo que les da la oportunidad para decirte “Si, mejor ándate”. O “Esto puede ser una idea tonta pero…”, a lo que la otra persona puede responder: “Estás en lo correcto!, ES realmente tonto!”.
Sé dueño de tu poder al comunicarte. No lo dejes de lado.
14.- Dejar que cualquier cosa te distraiga.

Tu teléfono, la TV, tus pensamientos, tu mala actitud. …Y podría seguir con esta lista y agregar muchas cosas que nos distraen cuando alguien nos habla. Se consciente cuando estés incurriendo en este tipo de cosas. Si no lo haces, el único mensaje que entregas es “esto es más importante para mí que ponerte atención a ti”.
15.- No ser empático

Tú lo ves a tu manera. Otra persona lo ve a su manera. ¿Quién está en lo correcto? ¿Es un derecho de izquierda o derecha? ¿Es un derecho cristiano o judío? Todo depende a quién le preguntes, ¿no crees? Algunas veces no existe la “realidad objetiva”. Todo se basa en cómo lo percibe el individuo. Recuerda eso.
Tener empatía y darte cuenta que la experiencia de la otra persona es muy real para ella, es la clave para las buenas relaciones humanas. Ser un buen comunicador requiere de esfuerzo. Es como ser un buen atleta – tienes que practicar si quieres ser bueno en eso!
Espero que consideres estas 15 cosas de corazón y comiences a trabajar en ellas hoy. Y por favor compártelas con otros.
¡Te deseo unas felices y saludables relaciones humanas!
by Cristian Estrada | Herramientas, Trabajo en equipo, Verbal
Resumen: Decir siempre que si sólo lleva hacia el camino de la sobrecarga. Entonces, aprender a decir que NO sin herir los sentimientos del resto y seguir siendo útil, es fundamental para mantener las buenas relaciones, el buen trabajo y la buena vida.
Lectura: 3 minutos, 27 segundos.
Se dice que uno de los secretos del gran Steve Jobs para alcanzar el éxito, fue “decirle NO a 1000 cosas”.
“Estoy tan orgulloso de lo que NO hacemos, así como también de lo que SI hacemos” – Steve Jobs.
Encontrarás que este tema en particular se mezcla en las historias de vida de varios personajes famosos por su éxito. Las personas altamente productivas y satisfechas dicen que NO a proyectos no esenciales, tareas, peticiones y oportunidades – y lo dicen tan bien!
Todos sabemos que deberíamos decir “NO” más veces que las que decimos “SI”. Pero no lo hacemos. Y pagamos el precio con calendarios sobre-cargados, mentes sobre-saturadas, hormonas de estrés crónicamente elevadas y hombros tensos, que rara vez vuelven al relajo.
De seguro que existen muchas razones que nos impiden decir que “NO”. Y no tener las palabras correctas para hacerlo no debería ser una de estas razones.
Entonces aquí vienen las buenas noticias: Con las palabras y tono correctos, tus “NO” pueden ser mucho más gentiles y de más ayuda que un “SI” lanzado con resentimiento.
Hoy, les voy a compartir una manera universal para decir “NO” a…bueno casi cualquier cosa.
Toma este procedimiento de 5 pasos y guárdalo en algún lugar para cuando tengas que practicarlo realmente. (Para que no tengas excusas para decir que “NO”)
Recuerda usarlo con amor.
1. Comienza con gratitud

Nunca se puede ir mal cuando comienzas con gratitude y aprecio. Nunca.
- “Muchas gracias por escribir.”
- “Estoy conmovido por tu mensaje.”
- “Me gusta escuchar de ti – gracias por darte una vuelta por mi vida.”
2. Reconoce su coraje

Requiere de “bolas” (u ovarios según tu perspectiva) para pedir algo que necesitas desesperadamente (o incluso que quieres un poco). Hazles saber que te das cuenta de esto.
- “Puedo ver cuánto significa este proyecto para ti, y me sorprende tu motivación y perseverancia.”
- “Pedir por algo que requieres (y necesitas) puede ser difícil. Me conmueve tu petición transparente y honesta.”
- “Sé lo que cuesta llegar a los buenos contactos y pedir apoyo. Me gusta tu iniciativa!”
3. Diles “NO”

Este punto no es negociable. Se claro. Evita darte muchas vueltas y no uses palabras como “tal vez”, “puede ser”, “algún día”, “si tan sólo”, “puede que”.
- “Mi respuesta es no.”
- “Lo siento como algo que no puedo hacer.”
- “Te quiero mucho, pero no.”
- “Ese no es un compromiso que pueda hacer. Tengo que decir que no.”
- “Eres una gran persona, por lo que me cuesta decir que no. Pero realmente tengo que decirlo.”
4. Cuéntales porque

Existen circunstancias en las cuales explicar porque estás diciendo que NO puede ser cruel o poco ético. Pero en la mayoría de los casos, puede ayudar a tranquilizarte y tranquilizarlos mentalmente. Es lo más humano que puedes hacer.
- “Mi calendario está casi lleno y estoy haciendo mi mejor esfuerzo por no seguir llenándolo.”
- “Me he comprometido a cuidar de mi salud este año. Lo que significa decir “NO” más de lo que me gustaría, pero tanto como necesito.”
- “Tengo varios proyectos en los que estoy trabajando, que me quitan bastante tiempo y energía. Justo ahora intento no comprometerme con nuevas cosas para cumplir con los plazos.”
- “Estoy experimentando algo radical. Se trata de decir que “NO” mucho más de lo usual, para hacer espacio a los grandes y magníficos “SI”.
5. Concluye con generosidad

Ofrece una alternativa de apoyo (una de confianza tuya). Muéstrales recursos desconocidos. Envía buenas vibras o un consejo que les sea de utilidad.
- “Si estás abierto a recibir apoyo de mi parte, podría apoyarte de una forma distinta…”
- “Creo que estos recursos te serán de mucha utilidad, revísalos…”
- “Las personas que te comento a continuación podrán ayudarte mejor y más rápido que yo…”
- “Te deseo todo el éxito posible. Mantenme al tanto por favor, me interesa saber el avance de proyectos tan geniales como éste.”
Y eso es todo. Sin sudor.
by Cristian Estrada | Enfoque, Herramientas, Productividad, Tiempo
Resumen: Existen personas realmente productivas que logran hacer mucho en un día. Entre ellos tienen cosas en común, de las cuales todos podemos aprender para aplicarlas a nuestra propia vida y experimentar.
Lectura: 6 minutos, 45 segundos.
Varios artículos acerca de hábitos diarios apuntan consejos generales como: “Apunta más alto y más lejos”, “organízate mejor”, “respeta a otros”, etc., sin ofrecer trucos ejecutables o ejemplos de cómo esto realmente se ve. Lo que muchos artículos omiten al entregar, son consejos aplicables, básicos que una persona promedio pueda aplicar a su vida mañana e instantáneamente sentirse mejor en su contexto.
Aquí abajo encontrarás una lista con 16 consejos y trucos que te pueden guiar a una vida con más resultados, que las personas más productivas practican día a día.
1. Ellos hacen listas

Es fácil abrumarse con los requerimientos de un Proyecto soñado. Crear una lista diaria de “acciones” que necesiten ser cumplidas mantiene a las personas exitosas motivadas, honestas y en constante progreso. Así que comienza pequeño y construye gradualmente. (Truco: Haz esto en la mañana entre tus primeras acciones del día. Lista brevemente todas las cosas que necesitas hacer para que tu día sea un triunfo.)
2. Ellos siempre maximizan el tiempo

Siempre hay algo que aprender, o cosas que necesitan cumplirse. La gente de éxito sabe esto. Tener excedente de tiempo es un buen indicador para saber si tu desafío es pequeño o si no estás pensando en grande. (Truco: Concéntrate en segmentar tu tiempo libre – por ejemplo – 1 hora practicando edición de videos, media hora leyendo acerca de editar videos, media hora mirando los videos de otros editores, repite.)
3. Ellos reflexionan en sus errores y crecen

Carol Dweck se concentra en la forma de trabajar del cerebro; actitud fija vs actitud de crecimiento en su libro “Mindsets”. Cuando las personas se enfrentan a un desafío, como superar el miedo o recuperarse de un “fracaso”, la gente exitosa fue aquella que se concentró en el crecimiento a partir de la experiencia, en contraste con aquellas que se quedaron estancadas en el resultado del fracaso. (Truco: Cuando te sientas deprimido por algo, reflexiona sobre 3 cosas que resultaron mal en el proceso y planea cómo arreglarlo o mejorarlo la próxima vez.)
4. Ellos limitan las distracciones tecnológicas

Vivimos constantemente estimulados por la comunicación electrónica. Los mensajes de texto, mundos virtuales en redes sociales y los correos que llegan al celular pueden ser verdaderos chupadores de tiempo si se manejan inapropiadamente. (Truco: limítate a revisar tus redes sociales y correos una o dos veces al día, si es posible, para eliminar distracciones.)
5. Ellos se olvidan de la perfección

Eric Thomas lo resume perfectamente en este argumento, “Nunca existirá el tiempo perfecto para hacer algo grande”. La gente de éxito entiende esto, y no utiliza su perfeccionismo para procrastinar. No importa cuán poca experiencia tengas, cuán poco educado seas, o cuán poco preparado te puedas sentir, justo ahora es el mejor tiempo para saltar a la acción. (Truco: Piensa en algo que comenzaste a hacer y el resultado fue perfecto. Sin errores. ¿Fue difícil? – Justo lo que pensé).
6. Ellos colectan sus pensamientos inmediatamente

Para muchas personas exitosas, sus mejores ideas, o lo que los psicólogos llaman “momentos ah-há”, llegaron en tiempos inoportunos como durante el ejercicio o el transporte hacia el trabajo. Coleccionar esos pensamientos te ayudará a reflexionar sobre ellos más tarde. (Truco: mantén una libreta de bolsillo en tu mochila o bolso para tomar notas. También existen aplicaciones para esto.)
7. Ellos hacen cosas buenas, pero no les dicen a todos

Uno de los mayores problemas que las redes sociales masivas han creado es la idea de que las personas exitosas siempre actúan en frente de otros. Como sociedad muchas veces pasamos por alto todo el arduo trabajo, práctica y noches sin dormir que estos seres invierten con sus creaciones, con nadie alrededor de ellos. (Truco: Haz algo pequeño cada día por una semana completa para progresar en tu sueño. No le digas al resto.)
8. Ellos se recuerdan de la muerte

Tenemos un tiempo limitado en la tierra, y no tiene sentido escondernos del paso del tiempo. La gente de éxito entiende esto y lo usa en su ventaja, para no malgastar día alguno de sus vidas. (Truco: Imagina una visión futura de ti mismo, mirando las cosas que haces en un día hoy y haz hoy las cosas de las que te arrepentirías después en la vida. ¿Te pone incómodo? Si. ¿Fue efectivo? Si.)
9. Ellos definen su propio éxito

El éxito es una palabra muy grande que ha sido lanzada muchas veces por bocas pequeñas. Es una vergüenza y, honestamente, un fraude. Una cuenta bancaria con mucho dinero, una pareja sexy, o ropa lujosa en tu ropero o closet no define el éxito en los negocios, la vida, el amor y otros. TÚ los defines. (Truco: Mira a las personas que idealizas. Escribe lo que te gusta acerca de ellas. Hay buenas probabilidades en que esos adjetivos y emociones que escribiste son sus mejores características.)
10. Ellos superan al resto

Mi madre siempre me dijo que “Siempre habrá alguien más fuerte, más rápido, más inteligente y más capaz que tú, pero nunca te superarán.” A pesar de que suene como algo contraproducente, nunca he tenido un consejo más sabio y práctico en mi vida. (Truco: Pretende que siempre te encuentras en un contexto adverso. Te garantizo que querrás probar que todo el resto está mal con respecto a eso de que siempre hay alguien mejor que tú.)
11. Ellos no envidian a otros

Las personas de éxito no tienen tiempo para preocuparse acerca de los éxitos o los fracasos de otros porque están muy enfocados en lo que quieren. Elimina la envidia y otras emociones negativas, y de seguro también liberarás a tu mente para cosas más grandes. (Truco: habla acerca de otros que admiras, incluso si no devuelven el favor)
12. Ellos ven peligro en malgastar el tiempo

No estoy aquí para demonizar a la TV, pero estudios han demostrado que el éxito y la afición por mirar TV están negativamente correlacionados (cuando el éxito sube, mirar la TV baja). De hecho, Craig Dewie hizo una nota muy buena con respecto a esto. Tenemos tanto tiempo libre en el día, y las personas de éxito lo invierten educándose a si mismos alimentando bien a su mente en vez de darle comida chatarra.
13. Ellos creen que el destino es falso

El destino y la suerte son producto del trabajo arduo y el sacrificio. Exitosos atletas, gerentes y estrellas de cine no se toman “días libres”. Ellos están consistentemente dedicados a mejorar cada aspecto de sus vidas. (Truco: no te sobrecargues con todo de una vez. Toma trozos pequeños, 7 días a la semana, y construye.)
14. Ellos son el “hombre en el espejo”

Las personas de éxito saben lo que quieren y visualizan cómo sus fortalezas y debilidades jugarán a su favor o los harán caer. De seguro que todos estamos llenos de dudas y miedos, pero la gente exitosa sabe exactamente lo que se requiere para elevarse como resultado de invertir tanto tiempo solo. Al final del día, ellos son las únicas personas a las que tienen que responder. (Truco: Concéntrate en ti. Sin teléfono. Sin amigos. Sin compañeros de hogar. Tu. Solo. Conversa contigo.)
15. Ellos aceptan las críticas

A nadie le gusta que lo pifien, aunque generalmente las pifias vienen de los asientos baratos. En vez de ponerte a la defensiva y descartar inmediatamente las opiniones negativas de otros, la gente exitosa escucha, pone atención a esas palabras y las usan para crecer. (Truco: La próxima vez que te enfrentes a la negatividad, acéptalo y agradece a quienes fueron sus autores. Esto desarticulará completamente a esa persona que te odia.)
16. Ellos siempre terminan fuertes

Nadie, repito, NADIE es un éxito de nacimiento. Desde Muhammad Ali a Mahatma Gandhi, todos los éxitos traen consigo golpes y dificultades, que van y vienen. No importa qué pase, o sea cual sea el resultado, lograr ver a través de todo eso hasta el final te ayudará a resolver los problemas y a seguir tomando oportunidades, creciendo y mejorando.
La próxima vez que estés en la situación de volverte tu peor crítica, recuerda que “El camino a la excelencia personal no tiene fin”.
Confía en ti mismo, mantén tu cabeza firme y sigue avanzando sin importar las condiciones.
by Cristian Estrada | Herramientas, Verbal
Resumen: Hablar en público requiere de práctica para perfeccionarse. Aún así, existen consejos y trucos que te pueden ayudar a mejorar más rápido en este arte de comunicar frente a las masas.
Lectura: 4 minutos, 3 segundos.
Cuando conocemos una persona, nuestra primera impresión está basada en su lenguaje corporal y su discurso. Cuando alguien sube al escenario, o da una presentación en una reunión de negocios, muchos pares de ojos estarán siguiendo y juzgando a esa persona. Si es que eres TÚ el que se encuentra allí arriba, de seguro quieres dar tu mejor impresión.
Aunque existan muchos videos y talleres internet que nos enseñan cómo ajustar y aprender sobre nuestro lenguaje corporal para transmitir confianza y convencer a otros de nuestro mensaje, poca atención se le da a cómo decimos las cosas. El discurso debería fluir, pero existe un mal hábito que tenemos; uno que construye represas en el flujo de nuestras frases. Este hábito hace que nuestro mensaje suene como que estuviésemos construyendo sobre arena.
¿Sabes a cuál hábito me refiero?
Es el hábito de usar eso – que ni si quiera alcanza a ser una palabra – en muchos espacios de nuestro discurso cuando hablamos. Es el hábito de decir “ahm” o “ehm” o “uhm”; y como varía entre las personas, nos referiremos a esto como “aeuhm”. Muchas veces ni nos damos cuenta de que está presente, y esto debilita nuestro mensaje, lo que provoca que nuestros clientes o audiencias queden menos convencidos.
Haz una promesa hoy: deja el “aeuhm”.
Lo desagradable del “aeuhm” es que muchas veces pasa desapercibido. Se ha vuelto parte de nuestras expresiones y prácticamente todos lo hacen, por lo cual se requiere de práctica y esfuerzo para desaprender a rellenar nuestras frases con esto.
Para comenzar a combatir tu mal hábito de usar el “aeuhm”, puedes intentar los siguientes ejercicios:
1. Graba tu discurso cuando lo prepares

Para dejar de decir “aeuhm” sin si quiera notarlo, tenemos que comenzar por advertirlo cada vez que lo decimos para eliminarlo. Así que cuando prepares una presentación, asegúrate de grabarte.
Idealmente, puedes usar una cámara en un trípode para grabar tu discurso y tu lenguaje corporal. La mayoría de nosotros, sin embargo, preparamos presentaciones sentándonos en frente del computador y hablando a medida que pasamos las diapositivas para confirmar que cumplimos con los requerimientos. Si te preparas de esta forma, simplemente usa una grabadora.
Luego de grabar tu discurso, escúchalo. Pon mucha atención y marca en un papel el número de veces que dijiste “aeuhm”. Puede que te lleves una desagradable sorpresa.
2. Escribe tu discurso complete con anterioridad

Usamos el “aeuhm” cuando sabemos los contenidos del mensaje que queremos entregar a nuestra audiencia, pero no las palabras exactas para formular la entrega de nuestra idea, así que la mejor forma de preparar un discurso es destilar nuestro mensaje en frases claras a través de su preparación en papel antes de presentarlo.
Esta práctica puede parecer mucho trabajo y a en realidad lo es. Deberías recordar que 1 minuto de discurso público requiere 1 hora de tiempo de preparación, como lo dijo el famoso Wayne Burgraff.
Si estás verdaderamente comprometido a entregar lo mejor de ti y tu mensaje de la mejor forma posible, entonces invierte tiempo en escribir tu discurso y mejorarlo una y otra vez.
3. Céntrate y concéntrate

Antes de dirigirte a un cliente o a una audiencia, toma un momento para centrarte. Puedes inhalar profundamente un par de veces y hacer un escaneo corporal de 5 minutos (¿Te sientes tens@? ¿estás bien erguid@? ¿cómo se ve tu rostro? Etc.)
Luego, enfócate en el objetivo. Simplemente recuérdate del principal propósito de tu discurso o reunión.
Estás listo para irte ahora. DA lo mejor de ti, disfruta el paseo y no te juzgues a ti mismo mientras hablas – eso sólo te va a distraer. Concéntrate en el momento. Sé tu mensaje y tu meta.
4. Pon atención cuando hables con amigos

Tu práctica no termina cuando dejas el escenario o tu trabajo. Incluso cuando hablas con amigos o extraños, pon atención al mensaje que estás entregando, y dejar de usar el “aeuhm”.
Una Buena forma de poner atención activamente y corregir este mal hábito, es usar una banda elástica alrededor de tu muñeca durante tu período de aprendizaje. Cuando sea que te sorprendas diciendo “aeuhm”, simplemente cambia la banda elástica a tu otra muñeca. Esta práctica de entrenamiento le dirá a tu cerebro que se debe dar cuenta del uso del “aeuhm” y eventualmente omitirlo.
5. Habla más lento

Si tienes un caso severo de “aeuhm-itis”, entonces entrénate en hablar más despacio. Enséñate a dejar un par de segundos de aire entre tus frases. El propósito de hablar más lento es alinear tu mente con tu discurso, para que de esta forma tu mente tenga el tiempo de definir claramente lo que quieres decir, antes de realmente decirlo.
Con estas herramientas, estarás listo para dejar una impresión más coherente, decidida y calmada en tu audiencia, tus clientes, tus amigos y extraños en el camino.
Y como anexo, debes saber que transmitir una actitud con mayor compostura no sólo mejorará tu forma de hablar, sino que además aumentará el respeto de otros hacia tu persona.
by Cristian Estrada | Emprendimiento, Lecciones de vida, Tiempo
Resumen: ¿Sabes cómo realizar una tarea? Seguro que sí, pero, ¿sabes cómo hacerla en el menor tiempo posible?, aquí encontrarás algunas pistas. Aprender a trabajar inteligentemente te ahorrará mucho tiempo, que luego puedes dedicar a otras cosas.
Lectura: 3 minutos, 46 segundos.
“Trabaja más inteligentemente, no más duro” – ¿Qué significa realmente este dicho antiguo? Cuando existen fechas límite que se acercan, jefes que miran encima de tu hombro y clientes listos para almorzar; ¿cómo te mantienes concentrado y logras tener listo todo a tiempo? ¿Cómo se supone que puedas producir resultados efectivos, aunque estás “bajo la mira de la escopeta”?
Algunas veces sabemos qué es lo que hay que hacer, pero nos distraemos, nos sobre-comprometemos y con esto atrasamos nuestros plazos, sumando a la vez más cosas que hacer en menos tiempo. Al ir a ese ritmo, “freirse la mente”, enfermarse y cansarse es muy fácil. Lamentablemente cuando esto ocurre no logramos hacer lo que necesitamos.
Requerirá poder de voluntad, fortaleza y concentración láser para trabajar más eficientemente, y a su vez, evitar “quemadores de tiempo” puede dejarte con más tiempo para disfrutar de los frutos de tu trabajo.
Estos 10 consejos te ayudarán a trabajar más rápido y más inteligentemente.
1. Estructura lo que tienes que hacer

Planificar, usar herramientas de productividad y agendar tareas en tu calendario puede ayudar mucho. Prográmate para el éxito fragmentando las tareas en trozos más manejables, para que sepas qué es más importante hacer primero y aún tener el tiempo de cuidar de ti mismo; comer bien, ejercitar, relajarte, etc. Sin auto-cuidado, perderás eficiencia al estar trabajando en exceso.
2. No entres en modo “multi-tarea”

Existe una ilusión de que hacer muchas cosas al mismo tiempo es productivo. Pero en realidad, te deja la mitad de concentrado y constantemente cambiando de ritmos. Puede que tengas una sensación de que nunca completas las tareas de esta forma. Define un temporizador y trabaja a tus propios tiempos con intervalos de descanso. Por ejemplo con la técnica pomodoro trabajas 25 minutos y descansas 5. Otros trabajan por 90 minutos en una tarea o se enfocan en ella hasta que sea completada, para luego descansar y ocuparse de otra tarea.
3. Urgente no necesariamente significa importante

Lo que alguien más crea que es urgente puede generar un pánico que radica en complacer a esa persona. Si sabes que no es importante, entonces prioriza y haz lo que sea más importante primero. Tu mismo sabes qué es lo que va primero y cómo lograrlo. Así que escucha a tu consciencia.
4. Apágalo

Apaga ese teléfono, desactiva las notificaciones o programa una respuesta automática si necesitas, pero desconéctate para evitar distracciones. Podrás hacer más en el mismo tiempo si te concentras en una tarea prioritaria y respondes las llamadas perdidas y notificaciones una vez que hayas terminado.
5. Toma descansos

Levántate, muévete, sacúdete. Los dolores de cabeza y dolores oculares pueden ocurrir luego de extensos periodos frente a la pantalla del computador. Sal afuera por una caminata rápida para volver con más energía y más refrescado.
6. Política de la puerta cerrada

¡Escóndete e hiberna! (Al menos un rato) La gente entrando y saliendo de tu oficina crea detenciones y pausas en tu productividad, ya que tienes que volver a concentrarte en la tarea cada vez. Define horarios reales de oficina y haz que el resto los respete.
7. Tus ojos en el premio

Recuerda la meta – hazte una imagen global. Concéntrate en cuán genial se sentirá lograr la tarea. Estás en tu camino si tomas acción. Quedarse concentrado en el resultado final puede recordarte esa visión con altura de mira, así que las piezas poco importantes del trabajo o tu perfeccionismo enfermizo no te podrán detener para llegar a la gran meta.
8. Celebra las pequeñas victorias

Los proyectos requieren de muchos pequeños pasos hasta que se concretan. Fragmenta tu proyecto en pasos y celebra cada vez que logras dar esos pequeños pasos. En vez de culparte y deprimirte por lo que no has hecho aún, date un aventón y ánimo para continuar, esto te puede dar la confianza para ver de nuevo el final del camino.
9. Di “No”

No te sobre-comprometas: cuando ya estás cerca de una fecha límite con un proyecto, no te apuntes con más tareas. Ponte un período de prohibición para decir “si” a cualquier cosa hasta que termines este proyecto. No dejes a la gente esperando, pero diles que estarás en contacto con ellos cuando termines. Salirte de la tarea actual hace que pierdas el foco y que te sientas presionado por lo que te queda por hacer.
10. Deja de decir “Estoy tan ocupado”

Quejarse muy seguido lo único que logra es hacerte sentir – y al resto cerca de ti – peor. En vez de decir “estoy tan ocupado”, di “Estoy tan cerca de mi meta”. Esto te motivará para seguir adelante.