Como lidiar con la sensación de “no tener suficiente tiempo”

Como lidiar con la sensación de “no tener suficiente tiempo”

Como lidiar con la sensación de “no tener suficiente tiempo”

}

Tiempo de lectura

9 minutos y 47 segundos.

RESUMEN

Sentir que el tiempo del día no es suficiente para todo lo que queremos hacer es algo que puede generar síntomas de ansiedad, pero se puede resolver definiendo nuestra relación con el tiempo y lo que para nosotros significa “tiempo de calidad”.

¿Cuán seguido sientes que “no tienes suficiente tiempo”?

A pesar de haber probado cada técnica para administrar mejor el tiempo y estrategias de productividad disponible, ¿sientes que es imposible sacudirse la sensación de que el tiempo se escapa?. 

Esto también es una forma de ansiedad por el paso del tiempo e incluso existe la “Cronofobia”, que fue definida por Pamela Lee como “una experiencia de incomodidad y ansiedad respecto al tiempo, un sentimiento de que los eventos están ocurriendo muy rápido y por ende, es difícil darle sentido.

Similar a la culpa asociada a sentirse con poca productividad – que es el sentimiento de que nunca haces suficiente – la ansiedad por el tiempo  es cuando sientes que nunca tienes el tiempo suficiente para lograr tus objetivos o que no estás maximizando los resultados en el tiempo que tienes.

Tiempo es lo que más queremos, pero lo que peor usamos.

– William Penn

En nuestro mundo obsesionado con la productividad, es común sentirse abrumado con la agenda y la carga laboral a ratos.

Pero cuando nos referimos a la ansiedad por el tiempo, no se trata solo de una pequeña subida de estrés en tu día. Es más bien un espectro emocional que persigue tus días, genera procrastinación en tareas importantes, e incluso puede llevar al agotamiento mental (o burnout).

Al contrario que otros aspectos de nuestras vidas, el tiempo nunca se puede controlar. Entonces, ¿cómo moverse lejos de la ansiedad asociada a la naturaleza incontrolable del tiempo y aprender a sentirse bien con nuestra vida y el trabajo?

¿Qué es la ansiedad por el tiempo? y ¿por qué no puedes dejar de pensar que tienes poco tiempo?

Este tipo de ansiedad se manifiesta como el terrible sentimiento de que nunca tienes suficiente tiempo y que no estás haciendo suficiente con el tiempo que tienes. Pero para entender este sentimiento, primero debemos entender nuestra relación con el tiempo.

De niños, el tiempo no significa mucho para nosotros. Y aunque seguimos en algo una agenda, generalmente rellenamos nuestros días sin estructura con juegos y aprendizaje.

A medida que avanzamos hacia la adolescencia, sin embargo, el tiempo comienza a ganar importancia. Tenemos escuela y deportes, así como pasatiempos para rellenar el día. Y en esta etapa, con más frecuencia nos dicen “desperdiciar tiempo ahora arruinará tu futuro”.

Y luego, de pronto el tiempo se convierte en nuestro más importante y escaso recurso. Como adultos, enfrentamos la educación superior, trabajo, familias y varias otras responsabilidades serias que demandan nuestro tiempo y atención.

A medida que envejecemos, el tiempo se convierte no sólo en algo que tenemos que considerar, sino que también intentar controlar.

Pero aquí viene la ironía: mientras más nos enfocamos en el tiempo limitado que tenemos, más limitante se siente nuestro tiempo.

Mientras más nos enfocamos en el tiempo limitado que tenemos, más limitante se siente nuestro tiempo.

En otras palabras, mientras más te preocupas por el tiempo, más se siente como algo sobre lo que te deberías preocupar.

Los psicólogos llaman a esto la “Teoría del proceso irónico” – que se refiere a cuando al intentar suprimir un pensamiento, este se vuelve más frecuente en nuestra mente. 

He ahí la razón por la cual simplemente no sirve decirle a alguien “deja de preocuparte por el tiempo“. Mientras más intentas detenerlo, más probable es que te preocupes al respecto.

Los 3 tipos de ansiedad por el tiempo que impactan tu presente, futuro y felicidad general 

En vez de ignorar este tipo de ansiedad, es necesario comprender cómo impacta nuestros pensamientos, comportamientos e incluso hábitos. Y esto es relevante porque su impacto se extiende más allá del estrés asociada a la agenda diaria.

De hecho, la ansiedad por el tiempo se muestra de diferentes formas. Aquí hay algunos ejemplos:

  1. Ansiedad por el tiempo diario: Este es el sentimiento de nunca tener tiempo suficiente en tu día. Te sientes acelerado. Estresado. Sobrepasado.
  2. Ansiedad por el tiempo futuro: Esto se presenta generalmente como la pregunta “¿Qué pasaría si…?”, que inunda tu mente. Te sientes paralizado pensando sobre todo lo que podría ocurrir o no, en el futuro, dependiendo de las acciones que tomes hoy. 
  3. Ansiedad por el tiempo existencial: Esto se refiere a la ansiedad general de solo tener tiempo limitado para vivir tu vida. No importa cuánto acelere o empujes hacia adelante, existe una sola línea final. 

Ahora más que nunca tenemos la sensación de querer que nuestro tiempo importe. Esto, se traduce en ansiedad sobre cómo invertimos nuestro tiempo hoy, pero también sobre cómo esas acciones impactan a nuestro futuro.

La respuesta más simple es enfocarte en lo que estás haciendo justo ahora.

Pero además, seguramente ya haz leído sobre estas:

  • Crea una agenda que apoye a todas tus metas. 
  • Construye mejores hábitos.
  • Deshazte de las distracciones que te llevan a desperdiciar tiempo. 
  • Mejora en la estimación de tiempo requerida para tus proyectos. 
  • Prioriza el trabajo importante para que puedas sentir tus metas logradas al final del día. 

Y aunque todas esas estrategias nos ayudan a usar nuestro tiempo mejor, no se enfocan en el asunto principal.  

Cómo lidiar con la ansiedad por el tiempo (de una vez por todas)

Superar este tipo de ansiedad se basa en conciencia , comprensión y acción.

Si ya has experimentado el proceso de medir el tiempo de tus actividades a través de las diferentes herramientas disponibles, te habrás dado cuenta de que la precisión con la que se puede medir el tiempo invertido en actividades puede variar muchísimo.

Pero en general se cumple el objetivo principal, que es poder hacerse consciente sobre “donde se está invirtiendo el tiempo”.

Pero, ¿puede ser que mucha observación sobre el uso del tiempo aumente la ansiedad?

La respuesta corta es “SI”. Obsesionarse con cualquier aspecto de tu vida generalmente está asociado con ansiedad y estrés. El tiempo no es diferente en este aspecto.

No obstante, no ser consciente sobre dónde se va tu tiempo también puede generar el mismo nivel de estrés y además, ser una de las causas de esta ansiedad en primer lugar. 

Piensa en alguien que quiere bajar de peso a través de una dieta. Obsesionarse con cada caloría es estresante y poco sostenible. Pero ignorar lo que comes no traerá los resultados que esa personas busca. Finalmente se trata de encontrar el balance entre conciencia y acción, para que puedas continuar viviendo de forma saludable.

Si quieres remover la ansiedad y sentirte mejor con tus días, aquí hay algunas estrategias que podrías probar.

1. Reconoce tu relación con el tiempo

Probablemente ha pasado un tiempo desde que pensaste sobre lo que significa la vida para ti (¡Si es que lo haz hecho alguna vez!).

Pero la ansiedad aumenta cuando ignoramos o intentamos manipular la forma en que el tiempo impacta en nuestro día. 

Para comenzar, es necesario aceptar algunas verdades sobre el tiempo:

  1. El tiempo existe
  2. No puedes parar el tiempo o hacer que corra más lento
  3. Todo lo que puedes controlar se encuentra en tus acciones futuras

Esto puede parecer como un paso ingenuo, pero reconocer el impacto que el tiempo tiene en nuestra vida es una forma poderosa de controlar la ansiedad y comenzar a movernos hacia adelante.

2. Define “tiempo bien invertido” 

La ansiedad por el tiempo se origina en sentir que “no estamos invirtiendo el tiempo de la mejor forma posible”. Pero acaso realmente conoces la “mejor forma”?

Comenzar con la pregunta “¿Cómo se ve un día bien invertido?”, es un paso importante.

O incluso, en el trabajo, ¿qué tipo de tareas logran llevarnos a un estado de flujo?, es una pregunta relevante, porque en este estado alcanzamos altos niveles de rendimiento.

E incluso, fuera del trabajo, ¿qué actividades disfrutamos en el momento? 

Si te ayuda a generar ideas, haz una lista en estas categorías (Del libro de Darius Foroux: Six Spokes Theory):

  1. Cuerpo: ¿Qué te gusta hacer para sentirte saludable y activo?
  2. Mente: ¿Qué estimula a tu mente de forma positiva? 
  3. Amor: ¿Con quién te gusta pasar el tiempo?
  4. Trabajo: ¿Qué trabajos o tareas te hacen sentir bien? 
  5. Dinero: ¿Cómo quieres usar el dinero que tienes?
  6. Juego: ¿Qué pasatiempos o actividades de relajación realmente disfrutas? 

3. Comprende la falacia de la planificación (y porqué tienes menos tiempo del que piensas) 

Listar muchas actividades en tu calendario puede generar más ansiedad si no tienes cuidado. En vez de hacer eso, aquí el objetivo es ser realista sobre lo que se puede hacer con el tiempo del que disponemos.

Desafortunadamente, la mayoría de nosotros somos muy malos planificando. Creemos que 8 horas de trabajo significa que tenemos 8 horas para agendar. Sin embargo, luego de varios estudios al respecto, se demostró que en promedio, las personas tienen 2.5 horas de tiempo realmente productivo al día. 

Aplicado al trabajo, la mayoría de las personas invierte:

  • 15% de su tiempo en reuniones
  • 25-30% de su tiempo en correos, chat y videollamadas
  • 40% de su tiempo cambiando entre tareas, logrando un rendimiento inferior al óptimo

Y en esto anterior no se incluyó el tiempo invertido en descansos (que son necesarios) o actividades no relativas al trabajo. 

Lo mismo probablemente puede ser dicho para tu tiempo fuera del trabajo, ya que podrías tener 5 horas entre llegar a casa y dormir, pero ¿estás considerando cosas como limpieza de platos, compras, orden, etc.?

Con esto claro, más que aumentar el estrés, estamos reconociendo que existen otras actividades pequeñas que existen en el día a día y que a veces no consideramos cuando planificamos nuestro tiempo.

Después de todo, el tiempo no se puede extender para acomodarse a tu lista de tareas.

4. Haz espacio para lo que importa (¡y hazlo!)

La ansiedad por el tiempo puede sentirse paralizante. Pero lo peor que podemos hacer es sentarnos y esperar que la motivación llegue para comenzar a invertir el día de mejor forma.

En vez de eso, psicólogos han encontrado que la motivación no precede a la acción; en realidad la acción precede a la motivación.

Puesto en palabras simples, para sentirnos motivados y felices, debemos actuar.

Mira en tus actividades de la lista “tiempo bien invertido” y decide cómo se ajustan a tu día. Esto no necesariamente significa agendar tiempo especial para ellas.

En vez de eso, piensa en cómo tus tareas más significativas calzan en un día real.

¿Las harás en la mañana antes del trabajo?, ¿en el camino al trabajo? o ¿luego de la cena?. Haz espacio para ellas y el tiempo se adaptará por su cuenta a esta nueva forma de llevar el día.

Pensar tu día de esta forma puede ayudarte a acortar el tiempo invertido en esas actividades que no agregan valor a tu día o a las distracciones que aumentan tu ansiedad por el tiempo.

Cuando haces las paces con tu cantidad de tiempo limitado y con lo que realmente importa, es más fácil apagar la televisión, salirse de las redes sociales y hacer cosas que te hacen sentir bien.

5. Practica el “Satisfacer” en tu día, en vez de “Maximizar”

Un aspecto poco observado de la ansiedad por el tiempo es cómo pensamos sobre el futuro. Muchos nos estresamos sobre tomar la mejor decisión posible. Pero en realidad no existe la “decisión perfecta”.

Psicólogos han perfilado 2 tipos de tomadores de decisiones:

  1. Maximizadores, que buscan tomar decisiones que les entregarán el máximo de beneficios luego.
  2. Satisfactores, que buscan tomar decisiones acorde a su criterio actual y nada más.

Intentar maximizar el tiempo hoy, mañana y cada día luego de eso, solo agrega más carga a la ansiedad por el tiempo. En vez de esto, revisa tus actividades de “tiempo bien usado” y de forma realista agenda y decide lo que mejor se ajuste a tu situación actual.

El tiempo sigue corriendo. Nosotros sólo estaremos un rato. 

Todos queremos invertir nuestro tiempo de la mejor forma posible. Pero estresarse por los segundos y los minutos que tenemos hace más daño que otra cosa.

Como María Edgeworth escribió en 1800:

“Si nos ocupamos de los momentos, los años se ocuparán de sí mismos.”

Sé realista acerca de tu tiempo, hazte consciente de lo que te hace sentir satisfecho y el resto se hará cargo de sí mismo.

Traducido de Rescue Time.

¿Por qué no trabajar nos hace sentir culpables?

¿Por qué no trabajar nos hace sentir culpables?

¿Por qué no trabajar nos hace sentir culpables?

}

Tiempo de lectura

2 minutos y 32 segundos.

RESUMEN

Tomar descansos generalmente nos hace sentir culpables. Este sentimiento viene del hecho de que valoramos tanto trabajar, que cuando dejamos de trabajar consideramos el costo asociado. Sopesar este sentimiento con los beneficios de descansar y tomar pausas es clave, ya que finalmente son estos detalles los que te pueden hacer más productivo.

La culpa es una emoción informativa – generalmente es un signo de que no estamos actuando acorde a nuestros valores. Por ejemplo, aquí hay algunos ejemplos de lo que me hace sentir culpable generalmente:

  1. Ingerir mucha azúcar
  2. Demorarme más de 1 día en responder correos
  3. Llegar atrasado
  4. Recordar momentos en donde no di lo mejor para apoyar a otra persona
  5. Botar a la basura algo reciclable
  6. No usar la bicicleta al menos 1 vez al día
  7. Comer demasiado por dejarme llevar por la presión social de un evento

No hago lo anterior de forma recurrente, pero cuando lo hago, no estoy actuando acorde a mis valores. Y esto me lleva a sentir culpa, ya que pienso en mi como una persona saludable, disciplinada, confiable, solidaria y empática.

Pero resulta muy difícil actuar acorde a nuestros valores el 100% del tiempo, así que la culpa nos sirve de recordatorio de que no lo estamos haciendo.

Existe otra cosa que realmente me hace sentir culpable: no trabajar.

Nuestra productividad generalmente se guía por nuestra culpa de no trabajar. De seguro que trabajamos arduamente para generar dinero, apoyar a nuestras familias y ahorrar para el retiro. Pero también trabajamos duro para minimizar los sentimientos de culpa.

Mientras más proyectos tengamos en curso, más resultados tenemos que conseguir de cada momento y mientras más notificaciones en nuestro entorno indiquen lo “ocupados” que estamos, menos culpa sentimos. Pero en general, esta búsqueda sin dirección de perseguir más – ya sea en cada momento o en general – nos hace perder el foco.

Me he dado cuenta de que la culpa de no trabajar emana de 2 lugares:

  • Primero, viene del hecho de que valoramos el trabajo duro.
  • Segundo, consideramos costo de oportunidad de nuestras acciones cuando sea que no estamos trabajando – pensando en lo que podríamos estar haciendo en vez de lo que estamos haciendo en ese momento; en cuyo caso el costo de la oportunidad es trabajar.

Para superar esta culpa, al menos para mi funciona reflexionar en el valor que le pongo a lo que no es trabajo. El trabajo es importante, pero irónicamente, alejarnos del trabajo es algo que nos ayuda a hacer un mejor trabajo en general.

Desconectarnos, relajarnos y dispersar nuestra atención es una de las mejores formas de ser más productivo. Estas tácticas nos ayudan a descansar, conectar puntos y planificar el futuro.

Si sientes los mismos niveles de culpa durante los momentos de descanso, recomiendo esta estrategia: sopesar esta emoción reflexionando en cómo necesitas recargarte y desconectarte – y, más alla que eso, cómo el generar un buen trabajo depende de eso.

Reflexiona en cosas como:

  • Cuánto valoras descansar tu mente para que puedas hacer más y mejor trabajo creativo.
  • Cómo tu concentración se beneficia de las pausas.
  • Cómo las grandes ideas llegan a tu mente cuando tu mente divaga (cuando no estás trabajando)
  • Cuán seguido tu mente considera y planifica el futuro mientras te desconectas.

La culpa es, usualmente, un signo de que no estás actuando en concordancia a tus valores. Pero no dejes que esta culpa de no trabajar impida que consigas ese merecido descanso.

Es posible que comiences a valorar el “no trabajar” también.

Artículo original

Autor: Chris Bailey

Editado y traducido por Cristian Estrada

4 razones que explican porqué no te puedes concentrar en tu trabajo

4 razones que explican porqué no te puedes concentrar en tu trabajo

4 razones que explican porqué no te puedes concentrar en tu trabajo

}

Tiempo de lectura

10 minutos y 21 segundos.

RESUMEN

Concentrarse en el trabajo puede resultar difícil para la persona promedio, pero existen formas de lidiar con las distracciones y devolvernos al estado de concentración necesario con algunas buenas prácticas. 

En general la falta de concentración puede deberse a poco descanso, muchas tareas, muchas distracciones o incluso, puede deberse a que odias silenciosamente lo que estás haciendo.

 

¿Has tenido esos días, no? – Esos cuando parece que no puedes lograr ningún resultado.

Gastas un par de minutos en un documento, seguido por una cantidad vergonzosa de tiempo en un espiral sin retorno dentro de youtube. Luego respondes un solo correo para luego tomar tu teléfono y darle una vista “no tan corta” a Instagram.

A pesar de tener una lista larga de pendientes, simplemente no te puedes enfocar en nada. Tu sabes que necesitas terminar con esas tareas, pero parece que las fechas límite no son suficientes para convencerte para sentarte y enfocarte.

¿Qué causa esto?

¿Por qué no puedes acercarte a terminar tus pendientes?

Y más importante, ¿cómo le puedes dar a tu tiempo de atención un remezón?

Razón #1: Estás realmente cansado (y matando tus neuronas)

¿Estás bostezando en tu escritorio? ¿Te sientes con los ojos pesados o visión nublada? ¿Estás ya por tu tercera (o cuarta) taza de café?

Tengo noticias para ti: Estás sobre-cansado y eso está provocando dificultad para que te puedes concentrar.

Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania muestra una correlación directa entre falta de sueño y funciones cognitivas mediocres – incluyendo tu memoria de trabajo y velocidad cognitiva. Además, otras características afectadas son el estado de vigilia y atención ejecutiva.

Eso significa que no conseguir sueño suficiente puede realmente sabotear tu concentración.

Pero hay algo que da más miedo: La falta de sueño continuada puede estar destruyendo tus células cerebrales. Como parte de un estudio publicado en The Journal of Neuroscience en que ratones fueron sometidos a falta de sueño, los investigadores descubrieron que neuronas del locus cerúleo (NLC) en el cerebro d elos ratones – que son esenciales para el estado de alerta – comenzaron a morir.

Ya que las neuronas se estaban activando sin el descanso suficiente, se dañaron y eventualmente se destruyeron. Los ratones perdieron una cantidad increíble de 25% de sus NLC luego de solo 3 días con 4-5 horas de sueño

Los investigadores estiman que lo mismo podría pasar en cerebros humanos. Así que, básicamente, una falta de sueño puede literalmente destruir tus células cerebrales. Por eso es tan difícil concentrarse luego una noche sin buen descanso.

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

Tu primer instinto puede ser ir a buscar otra dosis de cafeína, pero en realidad eso es simplemente un “parche curita” .

En vez de ponerte a tomar siesta encima del escritorio, existen algunas cosas que se pueden hacer sin tener que golpearte en la cara.

Una de las mejores cosas para hacer es salir a caminar. Eso no solo obliga a tu cuerpo a activar su circulación sanguínea, sino que también te expone a la luz natural. Estudios publicados en el Journal of Advances in Chemical Engineering and Biological Sciences indican que la exposición directa al sol mejora tu atención, así como tu desempeño trabajando.

Y, en vez de agarrar otra taza de café, toma un vaso de agua. El cuerpo pierde mucha agua durante las horas de sueño y es frecuente que las personas no se hidraten correctamente durante el horario laboral; así que un poco de agua puede ser justo lo que necesitas para despertar de nuevo.

Claro que, estas soluciones rápidas te pueden ayudan cuando decaiga tu atención durante el día de trabajo, pero de ninguna forma son un reemplazo digno comparado a una noche completa de sueño reparador.

Evaluar y re-organizar tu calendario para asegurar que te estás dando suficiente tiempo de descanso (De acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño, debería tener entre 7 y 9 horas de sueño) y puedas atender tu lugar de trabajo sintiéndote alerta y recargado.

Fuente: National Sleep Foundation

Razón 2: Todas las noticias son malas noticias (para tu concentración).

No existe escasez de distracciones en tu día promedio de trabajo – y no estoy sólo hablando de ese colega que siempre pasa a contarte algo o las aparentemente interminables reuniones que interrumpen tu día.

Tienes una vida fuera del trabajo, y puede resultar difícil chequear tus pendientes en la puerta de la oficina. Cuando acontecimientos importantes ocurren fuera de la oficina – sean buenos o malos – se vuelve incrementalmente difícil dejarlo de lado y terminar tu trabajo. Eso es porque tu estado emocional está directamente ligado a tu nivel de concentración.

Miremos ambos lados: eventos positivos y negativos. Seguiremos el cliché y comenzamos con las “malas noticias primero”. Para ponerlo en simple, las noticias negativas tienen un impacto severo en nuestro estado de ánimo.

“En particular…las noticias negativas pueden afectar nuestras preocupaciones personales”, dice el psicólogo Británico Dr. Graham Davey, en un artículo HuffPost acerca de los ciclos de noticias negativas. “Ver noticias negativas significa que estás inclinado a ver tus propias preocupaciones como más amenazantes y severas, y cuando comienzas a preocuparte por ellas, es más probable que encuentres tu preocupación difícil de controlar y que sea más estresante de lo que sería normalmente.”

Aunque esa cita está relacionada a la programación de noticias en particular, puede ser aplicada a cualquier tipo de noticias negativas que recibas – como la de una noticia sobre el grave estado de salud de un familiar. Eso envía a tu mente un mal estado que estanca tu ánimo y hace que sea mucho más difícil volcar tu atención a tu lista de tareas.

¿Y qué hay de las noticias buenas o emocionantes? ¿No deberían tener el

Cuando estás emocionado por algo, eso aumenta tu adrenalina. La adrenalina se siente excelente, pero niveles muy altos pueden llevar a ansiedad,lo que resulta en menor rendimiento en el trabajo.

Se llama la Ley de Yerkes-Dodson, y básicamente dice que existe un punto óptimo de estimulación para lograr completar tus tareas. Y un evento emocionante te pone muy lejos de ese nivel óptimo – lo que vuelve difícil recuperar la concentración.

Piensa por un momento, si alguien te pide que generes un reporte inmediatamente luego de que te han anunciado una promoción en el trabajo, es probable que sea difícil que te concentres. Estarías en estado de excitación amplificado lo que haría casi imposible realizar incluso la tarea más rutinaria.

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

Mantener tus propios pensamientos y emociones en orden puede ser un desafío. Puedes intentar ignorar las noticias que te distraen y que se encuentran paseando por tu mente, pero es posible que no lo consigas con éxito.  

En vez de eso, los expertos recomiendan que es mejor reconocer exactamente lo que te está distrayendo y volver a centrarte en ti mismo al concentrarte en algo más visceral – comotu respiración por ejemplo.

Observación: No se trata de algo como totalmente evitar esa distracción, sino que en concentrarse en algo distinto.

“No tienes que sofocarlo para suprimirlo”, explica Rich Fernandez, Director Ejecutivo de la ONG “Search Inside Yourself Leadership Institute” en un atículo para Harvard Business Review. “Toma nota de eso, reconócelo y ponlo en un estacionamiento mental para pensar sobre eso más tarde, cuando puedas discutirlo con alguien más, o cuando no estés en el trabajo y tengas mucho por hacer”.

Tomar esos minutos extra podrían mejorar ligeramente tu estado de ánimo o bajar tu adrenalina, para que puedas volver al trabajo con nivel de concentración renovado.

Razón 3: Estás equilibrando muchos platos

Probablemente has escuchado que tu obsesión con el “multi-tasking” (hacer varias cosas al mismo tiempo) está saboteando tu productividad.

Seré honesto: Soy un firme creyente de que el multi-tasking no siempre es malo. Sin embargo, cuando tu concentración se vea agotada, eso es un signo sólido de que estás haciendo muchas cosas al mismo tiempo.

¿Qué es tan malo acerca de este malabarismo especial? En un estudio titulado “El costo del trabajo interrumpido: Más velocidad y estrés”, los investigadores observaron que mientras las personas trabajaban más rápido en condiciones en que eran constantemente interrumpidas (de la forma que ocurre con el multi-tasking), finalmente produjeron menos resultados.

Y el punto más importante: Se sintieron significativamente más estresados y frustrados.

Eso importa mucho. Cuando estás estresado, esto es lo que ocurre en tu cerebro:

Tu amígdala envía una señal de estrés a tu hipotálamo, el que reacciona haciéndole saber a tus glándulas adrenales que estás bajo presión y tus glándulas adrenales responden liberando adrenalina en tu torrente sanguíneo.

Ya mencionamos en el punto anterior el efecto de mucha adrenalina; lo que provoca más dificultad para concentrarte y ejecutar tareas.

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

Por más estresante que sea hacer muchas tareas al mismo tiempo, es un hábito incorporado por muchos de nosotros.

Eso es porque nuestro cerebro es muy adaptable  – lo que significa que literalmente “le hemos enseñado a nuestro cerebro a estar desconcentrado”, como explica David Rock, cofundador de Neuroleadership Institute, en su artículo para Entrepreneur.

Suena simple como decirte a ti mismo que sólo deberías enfocarte en una cosa al mismo tiempo. Pero, si alguna vez lo has intentado de verdad, sabes cuán difícil puede ser.

Comienza por controlar lo que esté a tu alcance para crear un ambiente que sea conducente a un trabajo altamente concentrado. Deja tu teléfono en otro cuarto. Cierra la pestaña de tu correo. Usa audífonos para no escuchar el ruido de la oficina.

A continuación, haz una lista de tus 3 más altas prioridades para el día. Esa lista corta te mantendrá enfocado en la visión de largo plazo y quizás, prevenga que te distraigas con lo que ocurre minuto a minuto.

Finalmente, trata de trozar tu día en pedazos pequeños. Puedes usar la técnica de Pomodoro o incluso usar este sistema científico de 52 minutos de trabajo seguidos por 17 de descanso.

Usando estos pedazos de tiempo implica un sentido de urgencia, porque tienes poco tiempo para concluir todo lo que implica ese bloque – que es lo opuesto a lo que ocurre cuando te tomas todo el día para hacer todas las tareas; que provoca un estiramiento interminable a medida que avanza el día.

Además, los descansos son una oportunidad de refrescarte, respirar profundo y volver a concentrarte cuando sea necesario.

Razón #4: Odias lo que estás haciendo

Seamos claros – si no te emociona lo que sea que tengas que hacer, vas a encontrar excusas para no hacerlo. Sabes que debes hacerlo, pero eso no impedirá que gastes el tiempo haciendo otras cosas antes.

Como explican Phil Stutz (psiquiatra) y Barry Michaels (psicoterapeuta) en un fragmento en Greatist, eso ocurre porque en realidad tomar acción en una tarea que no nos gusta inspira un cierto grado de dolor.

Quizás preferirías quedarte mirando cómo se pinta un cuadro antes de comenzar la tarea mundana de registrar tus gastos mensuales. O, quizás embarcarse en ese proyecto gigante levanta sentimientos de duda o incomodidad.

En cualquier circunstancia, vas a evitar enfocarte en esa tarea para evitar los sentimientos incómodos que te inspira. Vas a hablar con un colega. Vas a buscar más café o agua. Compras en línea. Divagas en redes sociales. Separas clips enredados.

En este caso particular, no es la falta de concentración la culpable – sino la vieja y conocida procrastinación.

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

Preárate para un chequeo brutal de realidad: Sólo necesitas abrocharte el cinturón y terminar eso que tienes pendiente. De hecho, termínalo primero, antes de que cualquier otra cosa en tu lista. “Cómete esa rana” y comienza a trabajar en eso a primera hora de día, cada día.

¿Qué es tan maravilloso de terminarla al comienzo? Sabrás que dejaste lo peor atrás. Todo el resto en esa lista diaria parecerá insignificante e indoloro en comparación a esa tarea, lo que significa que probablemente te sientas mucho más enfocado y motivado en lo que quede del día de trabajo.

 

Deja de inquietarte y comienza a concentrarte

Existen múltiples razones por las cuales podrías estar agotando tu concentración. Si por alguna razón ninguna de las razones de arriba sirven para tu caso, está bien; a veces las situaciones personales son más complejas.

Incluso, existen días en donde nada rima, nada tiene sentido o razón de ser y no logras producir lo que tenías en mente. Algunas veces simplemente ocurre, y “no te sientes en sintonía”.

Pero hay buenas noticias: A menos de que seas un cirujano o un piloto comercial, tus tareas probablemente no son de “vida o muerte”. Así que hazte un favor, aléjate a despejar la mente por algunos minutos y conversa contigo mismo sobre cómo volver a la concentración.

Podría parecer una pérdida de tiempo, pero puedo garantizar que es mucho más productivo que golpear tu cabeza contra el teclado o revisar instagram o twitter por la 800va vez en el día.

Promesa – tu trabajo seguirá ahí, esperando luego de tu descanso.

Artículo original

Autor: Kat Boogaard

Traducido por Cristian Estrada