25 indicadores de que eres exitoso y no te has dado cuenta
Resumen: Eres mejor de lo que crees. Invierte algunos minutos para reflexionar sobre las áreas en las que ya eres exitoso en la vida. Darte cuenta de los aspectos positivos en tu vida de seguro que resultará motivador para mejorar otros asuntos personales.
Lectura: 7 minutos, 40 segundos.
Todos hemos pasado por ese período en nuestras vidas en donde sentimos, independiente de lo que pase, que nada positivo se viene en nuestras vidas. Es fácil criticarse uno mismo en lo que sea – desde tu competencia en el trabajo a cómo resuelves los asuntos del hogar – y esto a veces produce una neblina muy densa que nos impide ver los éxitos de la vida.
Este tipo de actuar constante y falta de claridad puede hacer que pienses que eres un fracaso, incluso cuando la evidencia de tu vida – personal y profesional – pueda llevarte hacia otras conclusiones. Si estás demasiado ocupado en la vida combatiendo incendios, es casi seguro que no tendrás tiempo de apreciar tus propios éxitos y logros.
Puede que ya seas exitoso y ni si quiera te has dado cuenta. Aquí van algunas pistas si es que lo último es tu caso:
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No eres controlado por tus ingresos
Muchas personas sienten que para que las cosas funcionen, necesitan ese cheque o adelanto de pago. Si eres capaz de vivir día tras día sin preocuparte de no tener suficiente dinero para durar hasta el fin de mes, entonces eres prácticamente un éxito en este ámbito! Quizás no puedas costear ese reloj caro, pero si no vives sacando cuentas sobre lo que necesitas para la próxima semana, entonces ya has dado un gran paso sin darte cuenta.
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No buscas reconocimiento
Buscar reconocimiento de los seres amados y colegas es algo que generalmente buscamos para validarnos y sentirnos seguros. Si no estás esperando ese golpe de apoyo en la espalda para actuar, entonces eres más exitoso de lo que crees.
Ser capaz de actuar y hacerte cargo de tus actos sin buscar reconocimientos o elogios es una fuerte señal de seguridad mental.
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Sufres menos dramas
Mira hacia atrás en tu vida, sólo un año: ¿Encuentras que las cosas están más calmadas en la casa y en el trabajo? Si éste es el caso, entonces puedes decir que tu vida es exitosa – una falta de caos lleva al orden y a la armonía.
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Tienes un plan
El éxito es construido sobre una estructura y en base a un plan de largo plazo para llegar donde quieres estar. Si actualmente tienes un marco definido para tu vida y tus metas, entonces ya eres suficientemente exitoso comparado con el resto; ¡a la mayoría le cuesta planificar!
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Buscas más
Si buscas obtener más de cada situación entonces ya estás en camino al éxito. La ambición y el deseo de conocimiento indican que un individuo está determinado a conocerse mejor y a mejorarse.
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Eres madrugador
Ya conoces el viejo dicho: “El pájaro que llega temprano, se lleva el gusano”. Si quieres convertir tu vida en un éxito, no puedes comenzar cada día en la tarde. Cuando te encuentres saltando desde la cama temprano, listo para comenzar el día, probablemente estarás apuntando a un estilo de vida exitoso y con buena actitud.
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Eres socialmente activo
El éxito viene de muchas formas, no simplemente se refleja en tu grado o tu sueldo. Si eres capaz de involucrarte en situaciones distintas con círculos sociales diversos, puedes apuntar a una vida sana y armoniosa – las personas no se quedan alrededor de personalidades tóxicas.
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Ofreces respeto mutuo
El éxito generalmente proviene de nuestras experiencias de vida, incluyendo el paso por situaciones difíciles y estresantes. Si entiendes el valor de tratar a otros con respeto, ya estás cultivando un aspecto importante del éxito personal.
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Deseas ayudar a otros
De nuevo, tu éxito en este mundo va más allá del costo de tu auto o casa. Si eres capaz de brindar apoyo sólido para que el resto trabaje contigo y actúas como un pilar de fortaleza para tus colegas, el éxito no está lejos.
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Eres motivado
Cualquier persona sin motivación y deseo para sobrellevar los momentos difíciles y los obstáculos, luchará para tener el éxito. Si no te importa subirte las mangas y ensuciarte las manos, eres mejor de lo que piensas.
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Posees confianza sin arrogancia
La gran diferencia entre una persona exitosa y una persona que se cree exitosa, es su actitud. Si puedes mostrar genuina humildad por otros, mientras inspiras a aquellos que están luchando, entonces ya eres un individuo exitoso.
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Has luchado para levantarte
Ya se ha dicho cómo el fracaso puede ser el punto necesario para tener éxito. Y es que necesitas golpear el fondo antes de alcanzar la cumbre. Ser capaz de combatir desde una posición de fracaso a una de éxito – cualquiera sea éste – es una señal de que tienes una voluntad de hierro con la mente para alcanzar el éxito en la vida.
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Te esfuerzas por mejorar
Muchas personas caen en la trampa de creer que “lo han logrado”. Cuando buscas constantemente mejorar el rendimiento previo, incluso si fue espectacular, te estás ajustando a ti mismo para el éxito en el largo plazo.
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Tienes disciplina
La disciplina sólo llega luego de haber visto y aprendido del propio pasado. Aprender a no cometer errores y tomar la decisión correcta es vital para el éxito de largo plazo.
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Predicas paciencia
La paciencia es una virtud que la mayoría de personas exitosas practican en el largo plazo. Sin paciencia, puede ser difícil lograr el tipo de impacto que quisiste inicialmente en cualquier situación profesional o personal.
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Puedes decir NO
Ya dijimos que ser capaz de actuar sin buscar reconocimientos o elogios es lo ideal. Pero si además, eres capaz de decir NO, demuestras que no necesitas constantemente satisfacer a todos.
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Administras bien tu tiempo
Saber administrar el tiempo es una señal de éxito a largo plazo, y ser capaz de usar el tiempo en cualquier día para ser productivo es indicador de una persona exitosa. ¿Eres capaz de lidiar con muchas tareas en cualquier día? Entonces ya eres exitoso.
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Tienes amigos exitosos
El éxito alrededor tuyo es la manera más fácil de inspirarte. Si te rodeas con personas que ya lo están haciendo bien, puede ser mucho más fácil desarrollarte y mejorar de la manera correcta.
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No culpas a otros
Has llegado a un punto en tu vida en el que entiendes lo que significa tomar responsabilidad por tus acciones y no apuntar a otros por tus frustraciones y fracasos. Eso se obtiene siendo activo y no pasivo, y darse cuenta del poder interior para transformar nuestra vida. También habla de tu habilidad para entender el contexto en que te encuentras para tomar acciones que eviten avanzar en la dirección incorrecta.
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No malgastas tu tiempo
Ya se fueron los días en los que dejabas a otros arrastrarte en actividades que encontrabas aburridas y contraproducentes para tu desarrollo y auto-estima. Tu sentido de orientación personal te permite saber lo que quieres sin la necesidad de la aprobación de otro.
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Eres asertivo
Entiendes que decir simplemente SI o NO, es suficiente muchas veces. Y cuando sea pertinente, explicar tus razones de manera clara es esencial para que otros comprendan que eres un individuo con sus propias necesidades. Esto no significa ser inflexible, pero mientras seas comprensivo no deberías dejar que alguien tuerza tu camino.
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Te mantienes positivo
Has aprendido de la manera difícil que ser negativo o escéptico para justificar tus derrotas y fracasos no tiene sentido alguno. No sólo te hace sentir incapaz y ansioso, sino que también afecta el resultado final. Al ser positivo y honesto al perseguir tus metas podrás liberar verdaderamente el triunfador que existe en ti.
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Te ocupas de tu salud
Dejar las actividades dañinas que te dificultan el trabajo para el mejor futuro que siempre has soñado es un paso poderoso. Ya sea el cigarro, las drogas, comer mucho o no ejercitar, entiendes que dejar todo eso atrás te convertirá en un individuo más fuerte, con más motivación y voluntad.
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No buscas una relación para resolver tus problemas personales
Es fácil esconder nuestros fracasos detrás de alguien que nos ama. Pero es un poco inmaduro para ambos en la relación dejar de resolver los asuntos reales que pueden estar dañando la vida del otro. No es buena idea no entregar esa ayuda que le puedes dar al otro para convertirse en mejor persona simplemente porque es más fácil no hacerlo o porque “las cosas están bien”.
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Eres maduro
Cuando situaciones graves ocurren en el trabajo, o necesitas ayuda para resolver un problema con alguien, una señal de éxito es la capacidad de poner los problemas personales de lado para el éxito profesional.
Es siempre importante recordarte a ti mismo que el éxito no es algo que pueda ser juzgado materialmente. Si eres capaz de mirar tu estilo de vida y entender que haces cosas de manera madura, social y efectiva, entonces eres mucho más exitoso de lo que cualquier palmada en la espalda te puede hacer sentir.
El éxito viene de la aceptación de tus propias habilidades y talentos, no de lo que alguien que quizás no conozcas te diga.
Autor: Carles Sabarich
Artículo original
Traducido por Cristian Estrada
10 hábitos de personas respetables
Resumen: El respeto no se pide, se gana. Comprender por qué algunas personas se han ganado el respeto de sus pares, te ayudará a rescatar y copiar lo positivo de ellos para convertirte en una mejor versión de ti mismo.
Lectura: 3 minutos, 26 segundos.
En un mundo donde el carácter y la integridad se vuelven cada vez más escasos, generalmente ocurre que cuando encontramos a alguien con estas características, los admiramos y respetamos. Lo que es escaso es apreciado y valorado. Éste es el motivo de que las personas sean respetadas, porque son exitosas manteniendo ciertos valores e inspirando a otros cerca de ellos. Sin embargo, es importante saber que, al igual que una estructura monumental, estos hábitos que moldean a las personas altamente respetadas no se cultivan de la noche a la mañana, sino que requieren de consistencia y perseverancia.
A continuación se listan 10 hábitos de personas que se han ganado el respeto de muchos.
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Son accesibles
Es fácil acercarse a ellos, son accesibles y quieren conectarse con las personas. Ellos no construyen paredes gigantes alrededor suyo, sino que, en vez de eso construyen puentes con otros para forjas relaciones.
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Son agradecidos
No se quedan enfrascados en sus actividades diarias y se dan el tiempo de agradecer y de enviar notas de apreci a quienes han tenido buenos gestos.
No se quedan encerrados en su mundo o en su imagen personal y se toman el tiempo para darle más brillo al día de otra persona diciendo “gracias”.
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Son apasionados
Ellos siguen a sus corazones más que a las opiniones de otros. Se emocionan en lo que hacen y no se dejan influenciar por opiniones de otros o malentendidos de las personas que los rodean.
En vez de ser víctimas del mundo que los rodea, son suficientemente apasionados como para inspirar e influenciar las pasiones y creatividad en otros.
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Son amables
Ellos entienden que no necesitan pedir o solicitar respeto. Ellos entienden que deben ganarlo. Por lo tanto se aproximan a cada persona de manera respetuosa.
Cuando están en grupos, no hacen diferencias ni dan ventajas a unos sobre otros, en vez de eso, están constantemente dispuestos a reconocer y tratar con el mismo respeto a cada persona presente.
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Son tácticos cuando responden a las críticas
Ellos no responden impulsivamente o agresivamente a cada comentario de crítica que se les lanza. Ellos entienden que para seguir desarrollándose no deben caer ante cada carnada que se presenta y no responder ante cada golpe recibido de otras personas. Por lo tanto, responden de manera estratégica e incluso, a veces, no responder denota su madurez.
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Practican lo que dicen
Ellos no dicen una cosa y hacen otra. Ellos se aseguran que sus vidas reflejen lo que predican e inspiran a otros a través de las acciones y no de las palabras. Ellos saben que hablar es fácil y que en vez de escandalizarse por alguna acción de otro, prefieren mantener la compostura.
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Son consistentes
El respeto no se gana con una simple acción, por lo tanto ellos constantemente se esfuerzan por mejorar. Son consistentes y continúan avanzando a metas más altas; ya sea entrando en un nuevo campo o desafiándose a ellos mismos a una nueva tarea en su campo. Motivarse para lograr más es algo constante para ellos.
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Están dispuestos a hacer sacrificios
Ellos no son más grandes que ellos mismos y no tienen una imagen magnificada de lo que son. Ellos quieren hacer cosas positivas por su entorno y de esta forma llevar el sombrero de la responsabilidad y hacerse cargo cuando el resto renuncia. Poseen coraje y nunca actúan cobardemente.
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Se enfocan en las soluciones antes que en problemas
Ellos constantemente buscan respuestas sobre cómo mejorarse a ellos mismos y a quienes los rodean. Antes que apuntar a alguien y hacerse las víctimas, ellos saben que es responsabilidad de cada uno mejorar su entorno. Para esto, buscan soluciones cada vez que se presenta un problema en vez de quedarse ahogados en el problema.
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Son disciplinados
Cuando ellos se comprometen con algo; también comprenden que eso significa que deben esperar por las recompensas. No prefieren las rutas ilegales o atajos para llegar al lugar que quieren, en vez de eso, buscan el camino que no tolera mediocridad, sino excelencia.
Autor: Casey Imafidon
Traducido por Cristian Estrada
¿Quieres hacer tus sueños realidad?
Créditos a los autores inspiradores de ZenPencils
5 hábitos simples para hacer más
Resumen: Para los que viven rodeados de tecnología, existen trucos simples para gestionar mejor el tiempo y lograr más en el día.
Lectura: 7 minutos, 21 segundos.
“¿Cómo es que logras hacer tanto cada día?”
Esa, amigos, es la pregunta de oro.
Estoy seguro de que todos conocemos una “super mamá”. Ya sabes, esa persona que pone envidiosas a sus amigas por las fiestas que prepara para sus hijos, siempre paga las cuentas a tiempo y trabaja durante meses en proyectos súper-divertidos. Quizás esa mamá no exista realmente en tu vida, pero sin duda alguna, existen muchas personas que se preguntan “¿Cómo es que esa persona puede hacer todas esas cosas?”.
Ese era yo el año pasado. Estaba cansada de “dejarlo pasar” e intentar lograr “todo”, pero logrando nada al final. Entre criar niños, nutrir un blog, fotografiar eventos, cocinar a pedido e intentar encontrar tiempo para mi pareja, estaba exhausta y necesitaba nuevos hábitos productivos. Invertí un par de semanas antes del cierre del 2014 para re-programar mi 2015. No de una forma controlada, sino de forma creativa para lograr sacarles provecho a esas limitadas 24 horas.
Hoy me siento bendecida por cada día de vida.
Ciertamente no puedo decir que “lo hago todo” (no creo que hacerlo todo es siquiera posible), pero he podido desarrollar 5 hábitos pequeños que están haciendo una diferencia increíble en mi productividad diaria y están simplificando mi vida.
Estos pequeños hábitos revolucionaron mis días (de verdad, ¡no es broma!) y me permitieron hacer mis tareas más rápido para poder tener tiempo de calidad con mi familia. Al desarrollar estos pequeños hábitos, ahora me alimento mejor y tengo suficiente tiempo para nutrir mi blog con buen contenido, tomar fotografías para eventos, cocinar y disfrutar tiempo en familia.
Aquí te dejo con 5 hábitos simples, para hacer más cada día.
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Borra tus redes sociales (De tus dispositivos móviles) y limita su uso
¡Espera! No corras.
Prometo que esta es la más difícil, pero la que te dejará con más recompensas.
No estoy diciendo que las redes sociales son inherentemente malas. Es más, creo que son asombrosas. Pero pensemos en ellas por un segundo…
Mi familia está repartida por el país en el que vivo, pero gracias a las redes sociales (principalmente Facebook), mi familia puede ver, comentar y compartir mi vida. Ellos estuvieron “ahí” para el nacimiento de mi hijo, cumpleaños especiales y el día en que lancé mi Blog. ¿Fantástico, no?
Pero he aquí el dilema. Incluso una cosa buena puede ser peligrosa y contraproducente.
Facebook (y otras redes sociales, pero hablemos de Facebook) es como una droga. ¡Si, una droga! Esta plataforma puede tener el mismo efecto que una droga a partir de los “me gusta” y comentarios que personas que conoces o no conoces, dejan en tus fotos o comentarios. Existe algo adictivo acerca de este comportamiento – constantemente chequear por nuevos comentarios y “likes”, y en general sentir esa urgencia de chequear el botón rojo que indica las actualizaciones. Todos hemos pasado por eso, créeme. Y es tan fácil volver a recaer en esta adicción a las redes sociales, ¡como recaer en las drogas!
Y porque Facebook es como una droga adictiva, es muy fácil gastar mucho tiempo siendo “productivo” en Facebook y mucho menos tiempo siendo “productivo” en la vida real: preparar tus alimentos, hacer el trabajo pendiente, jugar con los niños, ver a tus amigos, hacer deporte, etc.
Así que en el nombre de hacer más cada día, restringe el uso que le das a las redes sociales. Será difícil y quizás doloroso, pero lo vale. Aquí están mis dos recomendaciones en base a mi experiencia:
- Borra la App de Facebook de tu Smartphone. Mi teléfono está siempre conmigo, entonces es demasiado fácil acceder a la “droga” (Facebook). Y a cada rato me están llegando notificaciones, lo que significa que todas esas veces voy a estar mirando la pantalla para ver qué pasa, sumando 5, 10, 20 minutos en una mañana, o incluso más! Suma esto en la semana o en el mes, y el resultado es mucho tiempo mal invertido.
- Cierra la sesión en tu computador. Invierto mucho tiempo en la mañana respondiendo correos, escribiendo nuevas notas para el blog y editando fotografías. Por lo tanto, es fácil (demasiado fácil en realidad) abrir una nueva pestaña y abrir Facebook (y otras redes). Y desde el minuto en que veo el botón rojo anunciando notificaciones, me engancho. De pronto me doy cuenta de que he invertido 30 minutos en comentar, darle “likes” a lo que me gusta y mirando videos de pollos o gatos tiernos.
Pero al cerrar la sesión en el navegador, el efecto de droga se termina. Porque cuando le doy clic a una nueva pestaña, tengo que ingresar mis datos nuevamente y eso me recuerda de manera instantánea que tengo otras cosas que hacer.
Si crees que esto no va a funcionar para ti, entonces lee el consejo #2.
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Programa el uso de tus redes sociales
Ahora que has sacado las apps sociales y has cerrado sesión en el navegador (Cof, cof, Facebook) de tu computador, es hora de programar tu tiempo. Las redes sociales son algo maravilloso, como mencioné anteriormente, pero sólo cuando son usadas en equilibrio. Entonces vamos a crear ese balance en tus redes sociales…
- Mira tu calendario y programa cuando usar tus redes sociales. Vamos a ordenar el tiempo que usas en redes sociales según tu contexto. Por ejemplo: Yo tengo en mi calendario agendado que entre 21:00 y 21:30 de cada día, voy a usar redes sociales. Durante este tiempo, entro a mis cuentas y me conecto con familiares y amigos, miro videos de pollos tiernos y navego en Pinterest. A las 21:30 cierro sesión en todas las redes y le digo “adiós”, hasta el día siguiente.
Entonces primero es importante identificar qué tiempo en tu día le estás dedicando principalmente a las redes sociales y luego programar su uso a un horario definido.
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Descarga tu mente antes de dormir
Cuando me despierto cada mañana, me siento un poco perdida. No estoy segura sobre qué hacer y todo en lo que puedo pensar es en una taza de café y una ducha tibia. Y sentirse perdido en la mañana es una puerta abierta para perder tiempo preciado.
Para resolver este problema, ahora “descargo la mente” antes de irme a dormir. Al lado de mi cama, ahora mantengo un plan de mis días donde escribo todo lo que necesito completar al día siguiente. Y me refiero a todo, incluso si la cantidad es exuberante y parece imposible. Tener una lista de tareas para completar al día siguiente me ayuda en la mañana, para tener un día muy productivo.
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Enfócate en 3 tareas importantes cada día
Con una lista oficial de tareas por cumplir en mi planificador diario, a la mañana siguiente me puedo enfocar en las tareas que resultan más simples de resolver. Para comenzar, miro mi lista de “descarga mental” del día anterior luego de tomar desayuno con café y darme una ducha (los imperdibles de cada día).
Las horas de día se hacen pocas muchas veces, entonces siempre elijo las 3 tareas más importantes de cada día. Por ejemplo:
- Escribir un artículo para el Blog.
- Buscar estampillas y enviar pedidos en el correo.
- Hacer desayuno de burritos y congelarlos para el mes completo.
Mientras más tareas realmente puedan ser completadas mejor, pero las TMI (Tareas Muy Importantes) del día no son negociables. Por tanto, si nada más se cumple, al menos sé que esas tareas si estarán completas al final del día porque yo escogí hacerlas prioridad.
Si no le das prioridad a las tareas, quizás terminen inconclusas junto al resto (amontonadas) y te encaminen hacia la frustración y al fracaso.
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Levántate temprano
Lo admitiré, levantarme temprano no está en mi ADN. Tengo una tremenda pasión por quedarme en cama hasta mucho después que suena la alarma del despertador. Y ciertamente es porque amo tanto dormir, que necesito múltiples despertadores.
Las horas de la mañana son las más productivas y beneficiosas, así que he aprendido a valorarlas y, aunque me duele un poco decirlo, he aprendido a amar las horas de la mañana.
Claro que, temprano es relativo y tiene un significado distinto según en lugar en que vivas o el ritmo de vida que lleves, entonces lo más importante de este punto es darse cuenta que: Levantarse temprano lo vale!
Y junto a esto, me propongo lograr mis TMI antes del medio día. Entonces muy temprano; antes de que mis hijos comiencen a correr por la casa, para mi se convierte en un tiempo fundamental para trabajar en lo más importante, para luego relajarme, escuchar música y leer libros.
Prometo que estos hábitos serán difíciles y dolorosos de desarrollar, pero la recompensa de cumplir más cada día – tus TMI – ¡es increíblemente satisfactoria!
Autor: Kristin Marr
Artículo original
Traducido y editado por Cristian Estrada






