by Cristian Estrada | Herramientas, Verbal
Resumen: Proyectar confianza es fundamental al hablar en público y se puede lograr con trucos simples.
Lectura: 2 minutos, 57 segundos.
Aún recuerdo esos terribles días cuando mi profesor de historia le pedía al curso leer en voz alta del libro, cada persona un párrafo.
Yo era muy malo leyendo en voz alta, así que contaba los niños que estaban antes que mí. En una ocasión determiné que me tocaría el párrafo 13, así que comencé a practicar.
Cuando fue mi turno, me disparé con el párrafo que me tocaba y leí tan rápido que me faltaron algunas palabras por pronunciar y sonó como el final de un comercial de autos. Lo peor fue que en realidad se suponía que tenía que leer el párrafo 12. (Resulta que también era malo en matemáticas)
Pero eso se convirtió en una lección valiosa. Cuando lees texto en público – ya sea a partir de algunas notas o un discurso completo – es fácil pronunciar mal y enunciar en orden incorrecto las oraciones. Luego te sientes estúpido y tu audiencia confundida.
Aquí hay algunos consejos para ayudarte en la preparación.
1. Evita usar palabras difíciles de leer cuando elabores tus notas

Si escribiste “Más páginas” en tu nota de ayuda, quizás al leer se entienda algo distinto a lo que quieres decir, especialmente si estás hablando rápido. (Ojalá comprendas este ejemplo, que puede provocar risas en tu audiencia eventualmente)
Si vas a ayudarte con notas durante la presentación, piensa cuidadosamente las palabras que escribes. Pregúntate si te imaginas leyendo mal alguna de esas palabras cuando te encuentres en frente de la audiencia (“Hagámoslo a consciencia” y “Hagámoslo con ciencia”). Reduce aquellas palabras que puedan ser confundidas por otras.
2. Cuidado con esas palabras que generalmente te cuestan

Una confesión: Casi siempre pronuncio mal “Maremoto” y “Tsunami” . Generalmente me salto letras o las cambio, entonces los resultados han sido “Marepoto” y “Tusunami”. Así que nunca uso alguna variación de esa palabra en mis conferencias frente a grandes audiencias. ¡Una cosa menos de la que preocuparme.! (Cualquier parecido con la realidad es sólo coincidencia)
Durante una presentación en vivo, sólo tienes una oportunidad de entregar cada línea, cada palabra, intachablemente. Si erras o pronuncias mal una palabra, eso podría interrumpir el flujo de forma grave. Así que revisa las palabras que más te cuestan – tus versiones propias de “Tusunami” – y haz que sea imperativo mantener esas palabras fuera de tu discurso.
También es buena idea no usar palabras largas ni complejas. Todos nosotros de vez en cuando nos equivocamos en palabras como “inexplicablemente” o “descontextualiza” Así que intenta no incluir palabras como ésta en tus presentaciones.
3. Evita palabras o frases que puedan confundir a tu audiencia

El ex escritor de discursos del presidente (Obama) Peggy Noonan, en su libro “On Speaking Well” cuenta una interesante historia sobre un discurso político que ella escribió para el presidente Reagan; luego de revisar el borrador, el escrito fue devuelto a Peggy y se le comentó que cambiara la frase “Altruismo muscular”, ya que “sonaba como una enfermedad.”
De lo que se dio cuenta el presidente es que al escuchar la palabra “muscular” la gente, en ese tiempo, pensaba en “distrofia muscular”. Además, sumemos a eso que la primera palabra terminaba con “ismo” y que no era una palabra conocida por el público, entonces además de confundir, la frase podría crear pánico.
Cuando estés en proceso de creación, piensa acerca de las palabras o frases que tu audiencia pueda deformar o incluso escuchar incorrectamente (porque están demasiado acostumbrados a escuchar esas palabras en contextos diferentes) y luego encuentra palabras distintas para lograr comunicar los mismo puntos.
by Cristian Estrada | Actitud, Hábitos, Lecciones de vida, Productividad
Resumen: Dar pequeños pasos cada día, es la mejor forma de aumentar tu productividad. No te engañes con cambios drásticos repentinos, enfócate en cambios paulatinos que se queden contigo y se transformen en hábitos.
Lectura: 7 minutos, 46 segundos.
Las micro acciones son una forma poderosa forma de mejorar la productividad poco a poco. Una micro acción es un pequeño paso. Es una acción que puedes completar desde principio a fin en 7 minutos o menos, por ejemplo:
• Saltar de la cama emocionado, como lo haría un perro
• Hacer una llamada a tu mejor cliente para invitarlo a almorzar
• Poner un recordatorio en tu celular para esa reunión, así no llegarás tarde
• Escribir una nota de agradecimiento
• Limpiar un cajón de tu oficina
• Botar rastros de talleres de los que participaste hace 5 años
• Escoger un libro de productividad que te gustaría leer
• Reservar una sala para la conferencia de tu equipo de la próxima semana
• Escribe tus pensamientos para los 3 objetivos que tienes de la última reunión
• Camina alrededor de la cuadra. Camina algunas escaleras. Estírate.
• Bebe una copa de agua o ríete fuerte (las personas alegres son más productivas)
Si decides tomar pequeños pasos cada día, estas micro acciones comenzarán a ser los ingredientes de la fórmula para mejorar tu productividad exponencialmente. Entender el poder de las micro acciones y conscientemente definir cuáles usarás y cuáles borrarás de tu vida son las claves para mejorar tu propia gestión del tiempo y tu productividad.
Piensa en esto de la siguiente forma: cada acción que tomas durante el día es en realidad una micro acción. Desde levantarte de la cama, cepillarte los dientes a vestirte para el trabajo. ¡Cada simple acción es una micro acción!
Las micro acciones son increíblemente poderosas porque son fáciles de hacer. Ellas pueden ayudarte a salir del “atasco”. Cuando comienzas a trabajar en un nuevo proyecto pregúntate, “¿Qué micro acción debería tomar justo ahora que me ayudará a terminar esta tarea/actividad/proyecto/meta?”
El objetivo de este artículo es ayudarte a entender cuánto tiempo se pierde en los pequeños momentos de la vida. Hay mucha prisa y espera. Por ejemplo, si tienes que visitar 5 lugares en un día, y en el camino entre ellos siempre tienes que esperar algo, existen 5 oportunidades para ejecutar micro acciones.
Al final del día, algunas veces, pareciera ser que hay muchas tareas que completar y nunca tienes el tiempo.
La lista de aquí debajo está categorizada de manera que puedas hacer uso de esos pequeños tiempos en tu agenda y mejorar tu productividad comenzando hoy!
La noche antes del trabajo
1. Llaves.
Siempre deja las llaves en el mismo lugar.
2. Organización del Closet.
Terri Fulton, Organizador Profesional Certificado, motiva a sus clientes mujeres a dejar toda su ropa en el closet, basado en color y largo de manga. Si una mujer tiene 5 distintas blusas negras, tomará muy poco esfuerzo buscar en la sección de color negro y luego buscar por largo de manga, con esto se ahorran mucho tiempo.
3. Ropa.
Decide que usarás la noche anterior. Deja todo en su lugar para ponértelo rápidamente al día siguiente. Esto incluye calcetas, zapatos, corbatas, joyería y cualquier otro accesorio que vas a necesitar. (¿Cuánto tiempo has gastado en encontrar justo esa corbata que necesitas para esa reunión que comienza en menos de una hora?)
Estar listo en la mañana
4. Agua.
Uno de los hábitos que incremente increíblemente la productividad es beber más agua. Ya sabes que deberías beber unos 8 vasos de agua por día. Hacer esto al despertar provoca cambios increíbles.
5. Caminar.
Hacer este ejercicio 10 minutos en la mañana activa el metabolismo de tu cuerpo y te energiza.
6. Revisar.
Antes de dejar la casa toma un vistazo atu calendario y tus tareas por hacer. ¿Cuántas veces te pasó que estabas a mitad de camino a la oficina y te diste cuenta que se te quedó algo?
Llegando a la oficina
7. Deja tu casa 7 minutos antes de lo que deberías.
Mi hermano me enseñó que llegar a tiempo significa que estás llegando tarde. Considerar unos minutos extra para el viaje puede aliviar el estrés que genera quedar pegado en un taco, o tener que tomar una vía alternativa debido a un accidente.
8. Llega a tiempo.
Considerar el impacto de llegar a tiempo y listo para trabajar a las 8:00 cada mañana, en vez de llegar corriendo a las 8:15 y aún tener que preparar un café, abrir tu correo y saludar a tus colegas, para estar listo para trabajar a las 8:30, significa que estás desperdiciando al menos 10 horas de trabajo productivo en el mes, o 560 horas al año.
Durante el día de trabajo
9. La limpieza de 10 minutos.
John Arnold, Chief Inspiration Officer del libro “7 Minute Life”, comparte lo que él llama “La limpieza de 10 minutos”. Toma 10 minutos cada mañana para limpiar tu escritorio y 10 minutos en la tarde para limpiarlo nuevamente, siempre es tranquilizante que tu lugar de trabajo se encuentre ordenado.
10. Insumos de oficina.
Ten todo lo que necesitas en la oficina cerca y accesible. Aunque no soy un organizador personal, tengo muchos amigos que si lo son y uno de los mejores consejos que me han dado es que tenga todo lo que siempre uso en la oficina, cerca de mí. Por ejemplo, antes siempre tenía que buscar la regla, las tijeras, los papeles y otras cosas en lugares distintos cuando tenía que usarlas, al final me di cuenta de que gastaba unos 10 minutos en eso al día.
11. Todo debería tener un lugar.
Cada simple implemento de trabajo o insumo debería tener su lugar, ya sea uso frecuente o uso ocasional, que todo se encuentre en el mismo lugar siempre significa que utilizarás menos tiempo encontrando aquello que necesitas.
12. Prioriza cada tarea.
Una vez que sepas el resultado de un proyecto, crea una lista de pasos a seguir que te permitan completar esa tarea. Luego prioriza cada paso en un orden que funcione de la manera más eficiente posible; con el menor derroche de tiempo y esfuerzos.
13. Registra todas tus notas y tareas pendientes en un solo lugar.
A medida que avanzas en tus habilidades organizaciones y productivas, querrás mantener un solo lugar para tus metas, acciones, tareas pendientes y pasos que debes dar. Para los amantes de la tecnología, hay varias aplicaciones disponibles para smartphones que son útiles en este aspecto.
14. Comienza y termina una tarea por vez.
Muchas personas comienzan un proyecto o tarea y lo desarrollan hasta un 98% de estar completo, sólo para detenerse en ese 2% restante. Haz que sea un hábito comenzar una tarea y terminarla, una por vez.
15. Crea procesos y sistema repetibles.
Tomate el tiempo para detenerte y pensar en las rutinas que tú y tu equipo hacen día tras día. Escoge crear procesos y sistemas para encausar y darle curso a esas actividades para que sean ejecutadas más rápido y mejor.
16. Usa listas de tareas.
A medida que creas tus procesos y sistemas, crea listas de tareas para cada vez. Una lista provee consistencia y sirve como protocolo para ti y tu equipo. También sirve de oportunidad para destacar lo que ha sido completado y será mucho más simple identificar lo que hace falta.
17. Reuniones de equipo.
Llega 7 minutos antes de tu siguiente reunión de equipo y usa ese tiempo para escribir una nota de agradecimiento a quien quieras de esas personas.
18. Simplemente di No.
No tengas miedo de decir no amablemente. La productividad generalmente tiene que ver generalmente con decidir “si” o “no”. Si te piden participar en una actividad que no se alinea con lo que quieres conseguir, respetuosamente puedes decir “No, gracias”.
19. Deshazte de las distracciones.
La verdadera productividad ocurre cuando eres capaz de concentrarte completamente con toda tu energía física y mental en una tarea a la vez para completarla. Para mejorar la productividad, quizás sea necesario deshacerte de las distracciones en tu día.
20. Estírate.
El cerebro humano tiene un límite físico. Asegúrate de considerar tiempo en el día para estirarte, caminar y mantenerte hidratado.
21. Usa un temporizador.
Un temporizador puede ayudarte a mejorar y monitorear tus habilidades productivas actuales. Define el temporizador para 30 minutos y concéntrate en terminar una tarea durante ese tiempo. Trabaja hasta que el temporizador suene y te asombrarás de cuánto puedes lograr cuando no estás mirando tu reloj cada 5 minutos.
22. Trabaja con fechas límite concretas.
¿No te asombra cuando trabajo puedes lograr en ese tiempo antes de irte de vacaciones? Conocer cuáles son tus fechas límite tiene una influencia positiva en el volumen de trabajo logrado.
El fin de tu día de trabajo
23. Limpia tu auto.
Es sorprendente cuánta mugre y basura se puede juntar en un auto! Tómate un par de minutos cada día para limpiar y sacar la basura de tu auto.
24. Crea un plan de acción escrito.
Tomate 7 minutos para pensar qué te gustaría completar al día siguiente y escríbelo en un plan de acción diario. Tener esto escrito es considerado como una de las mejores formas de administrar el tiempo y como la mejor forma de aumentar la productividad que puede aplicar una persona a su vida.
25. Relájate.
Incluso 7 minutos de relajación sin distracciones o interrupciones pueden hacer tu día más productivo.
26. Se feliz.
No hay muchos artículos que hablen del poder de la felicidad y la risa. Las personas alegres, son simplemente más productivas.
27. Anda a la cama.
Toma menos de 7 minutos decidir cuándo te vas a ir a dormir y cuándo te vas a despertar. Con un buen descanso de noche, tendrás un incremento en la productividad.
by Cristian Estrada | Actitud, Emprendimiento, Energía, Lecciones de vida, Mental, Productividad
Resumen: Algunos factores culturales y sociales nos mentalizan para considerar y esperar cosas, algunas veces imposibles o innecesarias. Ignorar algunos de estos factores resulta clave para replantearnos metas y motivaciones.
Lectura: 3 minutos, 1 segundo.
Apuesto a que constantemente estás luchando para mantenerte motivado. Seguro comienzas cosas que nunca terminas. Y podría asegurar que la emoción que sentías al comienzo se desvanece poco a poco.
¿Algo de esto suena familiar?
Para mantener la motivación necesitas olvidarte de esas cosas que te tiran para abajo.
A continuación encontrarás 10 cosas que necesitas olvidar para mantener esa motivación constante.
1. Olvídate de las cosas que “mereces”
No se nace mereciendo más que el resto. Todos hemos tenido que “comenzar desde abajo”. Trabaja duro para lograr tus metas. Tienes más que suficiente para hacerlo!
2. Olvídate del estrés

Deja de estresarte sobre las cosas que NO puedes controlar. Reduce el estrés manteniendo tu mente, cuerpo y alma activos. Ejercita, juega deportes, consgíguete un compañero (animal), escribe, etc. Todos tenemos que lidiar con el estrés en nuestras vidas. La clave es CÓMO lidiamos con eso. Puedes aprender más sobre cómo ignorar las cosas que te estresan en esta nota.
3. Olvídate de la negatividad
Enfócate en lo positivo y olvida lo negativo. Dejar la negatividad de lado significa que te distancias de las personas negativas y las influencias negativas. Toma distancia de esas personas a las que no les importan tus sueños. Aprende cómo combatir los pensamientos negativos con afirmaciones positivas
4. Olvídate de las comparaciones
“Cuando estás contento por ser simplemente tu mismo y no te comparas o compites, todo el mundo te respeta.” – Lato Tzu.
Deja de compararte con otras personas. Enfócate en TU vida. Vive TU vida. Las comparaciones pueden ponerte envidioso o celoso de otras personas.
5. Olvídate de tus problemas con el tiempo
“No mires el reloj; haz lo que hace. Avanza” – Sam Levenson
Muchas personas combaten contra el tiempo y lo culpan por la falta de motivación. Deja ya de quejarte por falta de tiempo y aprender a cómo administrar tu tiempo mejor. Revisa esta excelente lista de trucos de 1 minuto para gestionar mejor el tiempo.
6. Olvídate de la impaciencia
Las personas impacientes generalmente no siguen la línea de sus planes. No te conviertas en esta persona. Entiende que requiere de tiempo, esfuerzo y energía para mantenerse motivado. Visualiza el éxito día a día.
7. Olvídate de la flojera
“El secreto para avanzar hacia adelante es comenzar.” – Mark Twain
Deja ya la flojera y enfócate en tu ética de trabajo. Da tu 100% día tras día.
Conviértete en la persona con la cual el resto disfruta. Recuérdate a ti mismo que estás destinado a lograr grandes cosas. Levántate más temprano. Haz las tareas más difíciles primero.
8. Olvídate de la ingratitud
“Un hombre ingrato es como un puerco bajo un árbol comiendo bellotas, pero nunca mirando al árbol que se las provee.” – Timothy Decker.
Deja ya esa actitud de ingratitud y agradece la vida que te ha tocado vivir. Sé agradecido por el lugar en el que estás y por el lugar en el que estarás en el futuro.
9. Olvídate de esa mentalidad de persona seria
Pon una sonrisa en tu cara. Ríe un poco. Bueno, se entiende que has tenido que resolver algunas cosas en tu vida. Pero aún así, deja de ser tan serio y vive tu vida. Disfruta de la presencia de otros. Invierte tiempo con tu familia. Progresa hacia esa meta más grande logrando metas más pequeñas y realistas.
10. Olvídate de las excusas
Deja las excusas. Nadie quiere escucharlas. Deja de buscar personas a las que culpar. Deja de apuntar con el dedo a otros y apúntate a ti mismo. Mira a la persona en el espejo y resuelve las cosas que te detienen.
by Cristian Estrada | Lecciones de vida, Productividad, Tiempo
Resumen: Los consejos de productividad provienen desde la experiencia y desde la ciencia. Entender en palabras simples la ciencia detrás de la productividad te permitirá explicarle al resto porque esto funciona para tí y podría funcionara para ellos.
Lectura: 6 minutos, 32 segundos.
¿Quieres amaestrar las 24 horas que tienes en el día, cada día? Usa estas estrategias basadas en conocimiento científico para ser más productivo:
¡Deja de ignorar tu ritmo ultradiano!

Cada persona experimenta una decadencia en la productividad luego de hacer una actividad por 90 – 120 minutos. Este período es llamado el ritmo ultradiano, y no deberías ignorar su poder. En vez de forzar una fatiga mental, es mejor tomar un descanso cuando tus ciclos ultradianos terminan. Levántate, sal a caminar y haz algo diferente por 20 minutos.
Quizás hasta quieras tomar una siesta, especialmente si trabajas para una compañía que considera políticas internas para tiempos de siesta como NASA, AOL y Google.
Luego de tu descanso, regresa a la actividad original con más energía, creatividad y concentración.
¡Deja de revisar tus redes sociales a cada rato!

¿Eres uno de los millones que mantienen sus redes sociales actualizadas en tiempo real en tu smartphone o tablet, o computador? Hacer eso significa una molestia atractiva, por lo que puede que termines malgastando muchos minutos por día mirando videos de gatos o encontrando a ese vecino que se separó de su señora por ir a salvar los delfines de Punta Choros.
Haz un pacto contigo mismo para relegar esas actividades una o 2 veces por día en vez de dejar que drenen todo tu tiempo.
Invertir tiempo con personas como personas – no como avatares en la pantalla – ha sido muy útil para muchas personas a lo largo de la historia. Tener contacto real y directo con las personas genera mayor sensación de apoyo y complicidad.
Deja de decirle que si a todo y a todos.

¿Acaso eres un hombre o mujer “si”?
Es tiempo de repensar en la forma que responde cuando alguien te pide hacer algo. Mientras no puedes decir siempre que “no” a tu jefe, tu esposa o tus amigos, tienes la oportunidad de decidir en todo lo demás libremente por el resto del día. Al decir “no”, te avalas con el principio de Pareto. El principio de Pareto dice que 20% de los esfuerzos generan el 80% de los resultados. Inversamente, 20% de los resultados consumen el 80% de los esfuerzos. Invierte tu 80% haciendo lo que importa, no lo que es trivial.
Es difícil adaptarse a este principio, no te preocupes – siempre puedes agendar un día a la semana para decir “Si”. Eso es lo que Tania Luna comenta en su charla TED.
¡Deja de revisar tu correo siempre!

La mayoría de nosotros revisa el correo sin patrón alguno. Eso significa que…lo revisamos cada vez que lo creemos necesario. Esto se convierte en un problema, porque los correos nos roban tiempo que puede ser mejor usado en otro lado. Sal del correo y planifica los horarios para revisarlos durante el día. Por ejemplo, podrías revisar los tuyos en la hora antes de almuerzo y luego de nuevo al atardecer.
Tim Ferris, autor de “La semana de trabajo de 4 horas”, recomienda especificar 2 horas cada día para revisar los correos y maximizar la productividad.
Deja de hacer todo tu mismo.

Debe ser excitante contarle a todo el mundo que “lo estás haciendo todo”, pero no hay razones realmente para intentar ser súper-humano. Eventualmente fracasarás – miserablemente – sin ayuda. Si delegar no es para ti, recuerda el refrán “muchas manos hacen el trabajo más ligero”, lo cual es verdad en muchos aspectos de la vida.
¿Necesitas un poco de ayuda? Consíguete el libro “Valor escondido: Cómo las grandes compañías logran resultados extraordinarios con personas ordinarias”. En él, el autor Charles O’Reilly aconseja cómo comenzar el proceso si es que no te resulta cómodo delegar o no estás acostumbrado a ello.
Alcanza a otros y consigue la ayuda que necesitas: de hecho, puedes comenzar a buscar en áreas donde otros están haciendo las mismas cosas que tu ahora.
Libera tu tiempo para trabajar en otras cosas y comienza a ser realmente productivo.
¡Deja de intentar ser perfecto!

Pongamos esto encima de la mesa ahora: NO eres perfecto y no deberías intentar serlo. Un estudio publicado por University Affairs ilustra ese punto.
El estudio muestra que los profesores que fueron perfeccionistas presentaron menos niveles de productividad que aquellos que aceptaron el hecho de que son humanos no perfectos.
La moraleja de la historia es esa, en la mayoría de las ocasiones, ser bueno es suficientemente bueno.
Deja de estar ocupado todo el tiempo.

Un estudio en Harvard y evidencia científica han mostrado que invertir tiempo en uno mismo es más importante de lo que pensamos. “El poder de la soledad” de Boston Globe Writer, sugiere que las personas tienen memorias más fuertes de momentos que los afectan personalmente. En otras palabras, es tiempo para un poco de introspección para sacar del corazón quien honestamente eres, así como qué es lo que quieres hacer cuando “crezcas”.
Cuando Brigid Schulte bajó la velocidad de su vida, encontró el tiempo para escribir “Abrumado: Trabajo, Amor y Juego cuando nadie tiene tiempo.” Schulte muestra cómo hacer menos puede ser liberador y recomienda esto a cualquiera que realmente busque el éxito.
¡Deja de decir “No puedo hacerlo”!

¿Quieres dejar un hábito o mantenerte en el peso sin comer demás? No te digas “No puedo hacerlo”, porque esto sólo te posiciona para el fracaso. En vez de eso, reemplaza el “No puedo hacerlo” con “No lo estoy haciendo”. Por ejemplo, las personas que se dicen “No lo estoy haciendo” terminan haciéndolo mucho más que las personas que se dicen “No puedo hacerlo”. Si quieres dejar de fumar, es mejor decirte a ti mismo “No estoy dejando de fumar” en vez de “No puedo dejar de fumar”; encontrarás que tienes mejores opciones de dejarlo.
Joe English habla acerca del poder del “Yo puedo” en este artículo sobre consejos para Running. Mientras Joe discute sobre cómo el “Yo puedo” se aplica principalmente a ejercicios y entrenamiento, en su nota trata estrategias universales que todos podemos usar para ser más productivos. Más que pensar “Yo no puedo hacer esto” o “No sé si pueda hacer esto”, Joe dice que “Tu puedes y lo harás”.
Cambiar la manera en que pensamos acerca de los obstáculos que tenemos al frente puede tener un impacto muy grande en nuestra productividad diaria.
Deja de hacer múltiples tareas.

Pareciera ser que ser capaz de realizar múltiples tareas en nuestra cultura estuviese “dado”, pero no es exactamente eficiente. Investigadores examinaron las habilidades de los “multitaskers” y se impresionaron al descubrir que no hacían bien las tareas que se les habían asignado. Concéntrate en tareas simples y deja el “multi-tasking” a los que no han leído artículos como éste aún. Estarás en buen camino y obtendrás resultados fantásticos.
¡Deja de ser tan negativo!

¿Eres una de esas personas para las que el vaso siempre está medio vacío… o sólo vacío? Aunque un poco de negatividad puede ser comprensible, mucho de él sólo coartará tu estilo y te dificultará conseguir tus metas. De acuerdo a científicos de Japón, cuando tenemos pensamientos negativos, coloreamos nuestro mundo con pesimismo y se nos hace más difícil obtener el éxito.
Así que comienza a mirar el vaso de forma distinta y disfruta tu nueva visión de vida, negocios y todo lo que se encuentre bajo el sol. Como Zig Ziglar dice: “Los ganadores se evalúan a sí mismos en una forma positiva y se enfocan en sus fortalezas para superar sus debilidades.”
Como puedes ver, ser productivo significa “detenerse” un poco. Si eso es muy difícil de hacer para ti, sólo practica. Cambiar el comportamientos toma tiempo. Sin embargo, hacer algo por 21 días usualmente lo convierte en algo fácilmente incorporable a la rutina. Haz que éste sea el día 1, y en 3 semanas más, tus niveles de productividad deberían ser mejores.
Autor: Kayla Mathews
Artículo original
Traducido y editado por Cristian Estrada
by Leonardo Escobar Vial | Lecciones de vida, Productividad, Tiempo
Resumen: Existen trucos muy simples de aplicar en tu vida para obtener resultados productivos en plazos tan cortos como una semana e incluso en el mismo día.
Lectura: 4 minutos, 25 segundos.
Estas ocupado y mientras lees sobre técnicas poderosas para el manejo del tiempo, notas que muchas son demasiado complejas, complicadas o necesitan pensar demasiado.
Estos 10 trucos son muy simples. Cada cosa que está en esta lista te tomara menos de un minuto implementarla en tu vida, pero los resultados de cada una pueden ser increíbles. Aquí están los 10 trucos de un minuto para ser más productivos.
1. Di “no” a 3 cosas

Aquí hay un desafío para ti, esta semana di no a 3 compromisos que te hagan perder el tiempo, la energía o la motivación. Una de las maneras más sencillas de obtener más tiempo, energía y motivación es diciéndole no a aquellas actividades sin sentido que no te aportan nada.
2. Apaga todas las alertas de correos

Las alertas de correo no te gastan mucho tiempo, pero si mucha atención. Cada vez que llega un correo la vez para ver si es importante ( ya que en ocasiones si ocurre que son importantes) y luego tienes que reconcentrarte en aquello que estabas haciendo antes. En mi opinión es mejor apagarlas completamente.
3. Ten una lista de todo aquello que estas esperando.

Puede que ya tengas una lista de cosas por hacer, si no la tienes tendrás miles de compromisos rebotando en tu cabeza sin sentido en tu cabeza. Cuando se mantiene una lista de aquellas cosas que hay que hacer, puedes estar seguro de que nada se te está olvidando y podrás preocuparte menos de que algo se te pueda estar olvidando hacer.
4. Vive la regla de los dos minutos

Una de mis cosas favoritas de la metodología del libro “getting things done” de David Allen’s es su regla de los dos minutos. La regla es simple: cuando te des cuenta de que tiene que hacer algo (como cuando recibes un correo) si te va a tomar menos de dos minutos hacerla, hazlo. Si te va a tomar más de dos minutos hacerla, prográmala para más tarde.
En la práctica funciona bastante bien, porque te permite priorizar tareas y elegir cuales hacer. Es fácil perder mucho tiempo agendando tareas, organizando correos y otras cosas. Cuando simplemente lo haces, te olvidas de ello. Allen en una entrevista dijo: “te toma más tiempo juntar y buscar algunas tareas, que haberlas hecho cuando apenas se te presentaron.”
5. Haz una lista de 3 resultados que quieres hoy

No cosas por hacer, resultados. La “regla de 3” es uno de mis rituales de productividad favoritos, y su poder radica en su simplicidad. Define 3 resultados que quieres que ocurran hoy. No cosas que tienes que hacer, resultados que quieres que se realicen. Pregúntate a ti mismo, si fuera el final del día, que 3 cosas te gustaría haber conseguido?
6. Empieza a trabajar en el tiempo de Pomodoro

La técnica de Pomodoro es para el manejo del tiempo y consiste en repartir el tiempo en pequeños fragmentos. Por cada 25 minutos apagaras todas las posibles distracciones y trabajaras en solo una cosa a la vez. Después de tu primer “Pomodoro” tomaras un descanso de 5 minutos y luego lo repites dos veces más.
Después de eso trabajas por otros 25 minutos y tomas un descanso de 15 o más minutos. Esta técnica reduce los trabajos ambiguos de tu lista de cosas por hacer a una serie de trozos fáciles de manejar de 25 minutos.
7. Encuentra una actividad que te de más energía y prográmate para hacerla.

Esta parece demasiado obvia como para ponerla en la lista pero nadie se toma el tiempo de hacerla. ¿Conoces personas que te dan un montón de energía y motivación después de que hablas con ellas? Programa un almuerzo con ellos. ¿Hay cosas que te guste hacer que te llenan de energía? ¿Cómo ir al gimnasio, meditar, o pasar tiempo con tus hijos? Prográmate para hacerlas.
8. Toma más descansos

Puede sonar contra intuitivo, pero el tomar más descansos es una de mis formas favoritas de ser productivo. Los descansos evitan que estés fatigado y cansado, y te ayudan a tranquilizarte y regresar con mejores ideas. Creo que tomar descansos incluso de 1 minuto puede afectar profundamente en tu productividad.
9. Bájate el RescueTime para ver como gastas tu tiempo en la computadora

RescueTime es una herramienta gratuita para PC, Mac y Android que te permite saber exactamente como gastas tu tiempo en la computadora. Simplemente te registras, bajas la aplicación, la programas y te olvidas. Luego al final de la semana el servicio te manda un correo diciéndote exactamente cuán productivo eres. Luego te puedes meter a la página de la compañía y ver cómo fue que gastaste tu tiempo, el servicio cuenta con un sistema de puntos para decirte que tan productivo eres.
10. Define los pasos que tienes que tomar para hacer eso en lo que estás procrastinando.

Una de las mayores razones por las cuales la gente procrastina es porque sus tareas o lista de cosas por hacer son muy ambiguas. Toma alguna cosas en la que estés procrastinando, y define cual es el siguiente paso para hacer que esa cosa se haga. Esto hará la tarea menos ambigua y te dará un empujón para que finalmente la hagas.
by Cristian Estrada | Actitud, Lecciones de vida, Productividad, Reflexiones
Resumen: Saber los factores que juegan en contra durante el trabajo, es vital para comprender cómo debemos actuar y responder a las tareas importantes y plazos impostergables.
Lectura: 3 minutos, 9 segundos.
Si no puedes terminar lo que comienzas, necesitas confrontar estas 7 crudas verdades que revelan porque procrastinas.
1. Dejas que las distracciones te interrumpan constantemente

Me gustaría hace énfasis en la palabra “dejas”. A la gente le gusta quejarse acerca de lo distraídos que son, y varios de ellos se rehúsan a aceptar que ellos mismos son responsables de su realidad. Nadie te está apuntando un arma a la cabeza para exigir que respondas los textos en el mismo segundo en que los recibes o exigir que tomes más responsabilidades de las que puedes manejar. Si te sientes abrumado, tienes que lidiar con el hecho de que es tu culpa.
2. Presumes sobre tu capacidad de hacer múltiples tareas al mismo tiempo

La concentración es una habilidad que está escasa en esta era de la información. Todos están tan obsesionados con hacer más cosas que nunca se dan el tiempo para detenerse y considerar que podría ser más productivo hacer menos cosas más efectivamente. ¿Cuán productivo sería tomar una llamada entrante de un cliente mientras se realiza una transacción en persona, sabiendo que el resultado de esos posibles errores pudieron haber sido prevenidos realizando una cosa a la vez? ¿Cuán eficiente es dejar de escribir un artículo o dejar de desarrollar un escrito para responder a ese mensaje de texto que no es tan urgente? ¿Cuán exitoso crees que serías sabiendo que estás tan acostumbrado a estar distraído que ni si quiera sabes que se siente estar concentrado?.
3. Piensas mucho tiempo y profundamente, pero no haces mucho

Planificar es un pre-requisito para el éxito a largo plazo, pero como dice el dicho; “Siempre puedes tener mucho de una cosa buena”. El mejor plan en el mundo vale nada si nunca tomaste acción al respecto. George Patton resume muy bien su punto cuando dice: “Un buen plan ejecutado violentamente ahora es mejor que un plan perfecto ejecutado en la semana que sigue.”
4. Culpas a otras personas de tus problemas

Si te enojas cuando otra persona es promovida en tu lugar, me gustaría tomar esta oportunidad para invitarte a llorar un río. Mira – incluso si mereces esa posición, ¿cuán bueno es realmente chismear acerca de otra persona?. En el mejor de los casos lograrás alejarte de ese colega y crear una imagen de ti mismo que se ve como una persona herida y perdedora, lo cual no te va a ayudar la siguiente vez que busques una oportunidad de avanzar.
5. Te obsesionas con cosas sobre las cuales no tienes el control

“Obsesionarse sobre cosas en las cuales no puedo hacer mucho me hace sentir mejor conmigo mismo.” – dijo nadie, en ningún lugar, nunca. NO caigas en esta trampa, porque sólo lograrás provocar estrés en ti mismo y angustia.
6. No puedes decir “no” a lo que sea, cuando sea.

Si bien es grandioso tener amigos con quienes compartir y salir, no puedes esperar lograr algo de lo que valga la pena hablar si gastas todo tu tiempo con otras personas. Las personas exitosas saben que en ocasiones deben invertir tiempo solos o incluso pasar de largo una noche, si de verdad quieren lograr sus metas.
7. Lees artículos como estos todo el tiempo, pero nunca los aplicas realmente

A mí me encanta leer, porque me da la oportunidad de descubrir nuevos pensamientos e ideas que me desafían a crecer, sin embargo, el mejor artículo de auto-ayuda del mundo no te podrá salvar si no estás dispuesto a implementarlo en tu vida.
¿Qué tan dispuesto estás realmente para cambiar?
[spacer height=”default”]
Autor: Daniel Wallen
Traducido por Cristian Estrada