by Cristian Estrada | Actitud, Lecciones de vida, Productividad
Resumen: La confianza es el elemento clave a la hora de persuadir, negociar o convencer a otras personas respecto del mensaje que quieres entregar. Saber cómo proyectarla será diferenciador en lo que sea que quieras conseguir.
Lectura: 3 minutos, 24 segundos.
Todos necesitamos confianza para alcanzar nuestras metas y perseguir todo eso que queremos. Pero algo curioso, es que algunos creen que con la confianza se nace y no se hace. Pero esto no es cierto.
La cualidad de tener confianza se puede enseñar. Dado que somos humanos y que los genes de supervivencia vienen en todos nosotros, no existen límites para aprender lo que queramos o necesitemos para sobrevivir en sociedad.
Afortunadamente, existen algunos trucos que te pueden dar ese impulso de confianza que necesitas, para cimentar las bases de la confianza personal.
1. Sale de tu zona cómoda

Hacer la misma rutina cada día es una manera de atrofiar nuestros sentidos. Pero si salimos de esa rutina; de esa zona donde siempre pasa lo mismo, es muy probable que nuestros pensamientos se puedan expandir.
Interesantemente, podemos expandir nuestros horizontes al salirnos del “huevo” (rutina o zona cómoda) una y otra vez. Y aunque existe un rechazo inicial a hacer cosas que no sabemos o estar en lugares poco conocidos, al intentar hacer estas cosas estaremos aprendiendo cosas nuevas y con esto reducimos cada vez más nuestro rechazo a situaciones usualmente incómodas; ganando más confianza.
2. Haz ejercicio y suda

Existe algo muy beneficioso respecto a la intención y acción de tener un buen estado físico; y es que nos llena de endorfinas y mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Pero ganar confianza no es lo único que ofrece el ejercicio, también nos ayuda a ser mas productivos. Con un ejercicio intenso de seguro podrás botar todo ese pesimismo que no te deja concentrarte o trabajar.
3. Aprende de tus fracasos

Muchas personas tienen miedo a cometer errores. Sobre esto, es necesario comprender que lo que en realidad nos perjudica, es no aprender de ellos; cuando no logramos ponernos de pie nuevamente y no aprendemos de aquello, es cuando realmente fracasamos.
Y aunque puede que sientas dudas al intentar por segunda vez algo para cumplir el mismo objetivo, debes comprender que aprender de tus fracasos es beneficioso para tu confianza.
4. Finge tener mucha confianza

No existe nada malo en “fingirlo hasta lograrlo” (fake it till you make it). Acorde a un estudio, engañarte a ti mismo creyendo que tienes más confianza de la que realmente tienes, finalmente te hará parecer alguien con mayor confianza en si mismo.
Engañarte a ti mismo actuando con confianza cuando las cosas no funcionan como deberían, te dejará en una posición para actuar acorde al contexto. Aprende a optimizar tu confianza buscando el entorno idóneo para ello y buscando estar rodeado de las personas adecuadas.
5. Descansa bien

Comer bien y dormir lo que tu cuerpo necesita ayuda a mejorar tu estado de ánimo y efectividad.
Enfrentarse a dificultades cuando has descansado bien, resultará mejor que no habiendo descansado bien.
Simplemente agendar, priorizar y valorar lo que realmente importa, te pondrá en una posición de mayor confianza y menor ansiedad.
6. No reveles tus metas a nadie

Según indica un estudio, la gente que revela sus metas a alguien, generalmente pierde la motivación para cumplir esas metas. Es mejor mantener tus metas en secreto y esperar el éxito real de alcanzar estas metas. Y luego de esto, al concretar tus metas, naturalmente te sentirás más confiado respecto de lo que puedes lograr.
Pero no te sobre-exijas, enfócate en la estrategia y en el trabajo que requiere hacer algo. No necesitas decirle al resto sobre tus metas para presionarte a ti mismo, en vez de eso enfócate en desarrollar tu confianza y mantener tus metas personales en secreto.
7. Mejora tu postura

Cómo caminas y encaras al mundo puede afectar tu confianza. En vez de “derretirte” en la silla, siéntate derecho. En vez de cerrar tus brazos al conversar con alguien, ábrelos.
Cómo nos presentamos nosotros ante el resto, depende en gran parte de nuestro lenguaje no verbal. Lo mejor, es que tales impresiones en nuestra mente pueden ser alteradas, si comenzamos a caminar mejor y a hacer lo que decimos hacer.
Observa cómo se comunican no-verbalmente esas personas que admiras por su confianza; quizás puedes aprender mucho observando y luego aplicando.
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by Cristian Estrada | Trabajo en equipo
Resumen: Comprendiendo la historia profunda de algunos superheroes, podemos aprender valiosas lecciones para el trabajo en equipo; justo como hacen ellos en la mayoría de casos.
Lectura: 2 minutos, 51 segundos.
Con agendas saturadas, fechas límite inminentes y muchos otros desafíos a diario en la gestión de proyectos, ¿has deseado alguna vez tener súper-poderes para resolver todo eso, y más, de manera mágica?
Quizás no necesitamos los poderes que tienen los superhéroes; pero si podemos aprender algunas lecciones valiosas de ellos y de su actitud.
Thor – Ser humildes

Este Dios del trueno fue enviado a la Tierra y despojado de sus poderes, hasta que probara ser humilde. Jim Collins, el autor del best-seller “Good to Great” y “Built to Last”, sugiere que la humildad es el factor clave de ser un gran líder de equipo.
Como ejemplo, él escribe sobre Darwin Smith, CEO de Kimberly-Clark. Descrito como alguien “tímido, poco pretencioso, e incluso incómodo”, él fue capaz de llevar la compañía a ser entre las mejores del rubro en el mundo, durante sus 20 años como CEO.
Hombre Araña – Ser responsables

Peter Parker aprendió con dureza que “Con un gran poder, viene una gran responsabilidad”. Aunque un líder de proyecto no necesita salvar a Nueva York de científicos que se vuelven locos, el éxito de un proyecto es definitivamente un gran peso que recae sobre sus hombros.
Sin embargo, como indica Ian McAllister (Administrador Senior de Tráfico en Amazon), en su respuesta en Quora; “ser el responsable es distinto que ser el culpable. Sólo recuerda que al final del día, no importa quién tuvo la culpa, sino que importa que ese error no se vuelva a cometer en el futuro.”
Además, según indica una encuesta de Wrike, más del 80% de los líderes de proyectos creen que el sentido de la responsabilidad es la motivación más importante para ellos!
Linterna Verde – Ser creativos

Un líder de proyecto puede aprender un par de cosas de Hal jordan, quien usaba su anillo para materializar cosas que existían en su mente. Cuando la competencia es dura, necesitas ser creativo para adelantarte.
Edward de Bono, autor del concepto de “pensamiento lateral” (que es un sinónimo poco usado de ‘pensamiento fuera de la caja’ o ‘out of the box’), dijo “El pensamiento creativo no es un talento; es una habilidad que puede ser aprendida. Empodera a la gente para fortalecer sus propias habilidades naturales, lo que mejora el trabajo en equipo, productividad y rendimiento”.
La Mole – Ser empáticos

No dejes que las apariencias te engañen, este personaje robusto puede verse como el típico ‘tipo duro’, pero él es el corazón y alma de los Cuatro Fantásticos. Él posee la característica que el famoso psicólogo y periodista científico, Dr. Daniel Goleman, cree que es crítica para un líder exitoso – la empatía. “Los líderes con empatía hacen más que simpatizar con la gente alrededor de ellos: ellos usan su conocimiento para mejorar a quienes los rodean de manera sutil, pero importante.”
Esto no significa que estén de acuerdo con todos o traten de complacer al resto que les rodea. En vez de eso, “ellos consideran profundamente los sentimientos – entre otras cosas – de los que componen su equipo, para poder tomar decisiones inteligentes.”
Profesor X – Formar superheroes

Probablemente ha sido el mejor líder de equipos en el Universo Marvel; Profesor Charles Xavier. Él no tan sólo formó al famoso equipo “X-Men”, sino que además fundó una escuela que ayudó a los jóvenes superdotados a desarrollar de manera segura sus poderes.
Como líder de equipo, es tu prioridad estimular y mejorar las habilidades y talentos de las personas que trabajan contigo.
Después de todo, es la única forma de construir un equipo soñado de superhéroes.
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Artículo original
Autor: Equipo Wrike
Traducido por Cristian Estrada
by Cristian Estrada | Trabajo en equipo
Resumen: Conocer los hábitos de los malos jefes te servirá para aprender a tratar con este tipo de personas o cómo no convertirte en uno más de ellos.
Lectura: 6 minutos, 39 segundos.
Casi la mitad de los trabajadores han dejado un puesto para escaparse de su jefe.
No fue el trabajo, no fueron los colegas y tampoco los clientes. Fue el jefe.
Según una encuesta de Gallup, cerca del 50% de los trabajadores que han renunciado a un trabajo, lo han hecho por culpa de sus jefes. Y acorde a otra encuesta, 19.2 horas son desperdiciadas cada semana – 13 durante la semana y 6.2 durante el fin de semana – por personas que se preocupan por lo que el jefe hizo o dijo.
No es fácil ser la persona a cargo. Pero los hábitos terribles hacen que sea difícil para una persona ser un buen jefe.
¿Quieres que la gente se quede por más tiempo? Entonces no seas un jefe terrible.
¿Cómo? Evitando los malos hábitos comunes entre malos administradores y así tus colegas se quedarán por más tiempo.
Cuando te toque estar a cargo de un equipo, no hagas lo siguiente:
1. Perder la calma

Lamentablemente, muchos han sufrido historias de terror con jefes que han perdido la calma y se han vuelto irritables. Este tipo de jefe es el más complicado; porque estar acostumbrado a perder la calma es un hábito difícil de cambiar.
Si tu jefe es así, considera cambiar de trabajo ahora mismo.
Si lo anterior no es opción, considera lo siguiente para tratar con esta persona.
Lynn Taylor, experta en ambiente laboral y autora de “Domando al tirano de la oficina: Cómo manejar Jefes con comportamientos infantiles y avanzar en tu trabajo”, recomienda el método de “la calma”:
- Comunícate frecuentemente con esa persona en un lugar que le acomode a esa persona.
- Anticípate a los problemas y llega con soluciones.
- Ríe: se ligero para mantener a tu jefe con una perspectiva racional.
- Administra la relación: define límites con tu jefe de forma diplomática y hazle ver los beneficios de tus sugerencias.
Y sobre todo, busca el mejor momento para abordar al jefe.
“El momento adecuado es importante a tener en cuenta con las personas emocionalmente inestables”, dice Taylor, “no te acerques a la ‘cueva del oso’ con esperanza de aprobación, y ciertamente evita acercarte muy temprano, justo antes del almuerzo o luego de alguna mala noticia para la organización.”
2. Culpar a otros

Esparcir la culpa entre los subordinados – y no aceptarla ellos mismos – es una receta para un ambiente de trabajo tóxico.
Es importante saber por qué estas personas hacen esto, para poder crear una “estrategia de supervivencia” en este entorno. Si tu jefe culpa a todo el resto, es muy probable que de algún modo sienta ansiedad de que la culpa sea de él (recuerda que los jefes, generalmente también tienen jefes).
Vineet Nayar; fundador de la Fundación Sampark y autor de “Empleados primero, Clientes segundo”, recomienda entender la raíz de esta condición.
“Da un paso atrás y con ‘altura de mira’ observa lo que ocurre. Muchas presiones – como el término de año o proyectos no terminados – pueden ser la causa de ansiedad del jefe. Asegúrate de no alimentar la inseguridad de tu jefe actuando muy agresivamente. Si te aproximas de manera colaborativa, puede que tengas mejores resultados.”
3. LLamar en horario fuera de trabajo

Pocos sonidos son más incómodos que el de un mensaje que viene del jefe, en un día libre. Desafortunadamente, muchos trabajadores – especialmente los que buscan terminar bien sus tareas y avanzar en el trabajo – revisan estos mensajes y responden en horas tardías e incluso durante fines de semana. Los malos jefes incentivan este comportamiento.
La avalancha de correos ha llegado a tal nivel, que algunas empresas ya están incorporando políticas de no enviar correos durante horas fuera del trabajo. Otros están eliminando esos correos enviados o apagando los servidores en este tiempo. En Francia incluso se prohibieron los correos en horas fuera del trabajo.
Hubo un tiempo en que contactar a un empleado fuera de las horas del trabajo era mucho más difícil. Seguramente los números de casa estaban, pero no a la mano, e incluso si lograban llamar; podía ser que la persona estuviera fuera de casa, o la línea estuviera ocupada, entre muchos otros motivos que hacían este tipo de comunicación difícil. Todo esto generó las condiciones para que la comunicación en horario fuera del trabajo fuera básicamente considerada sólo para emergencias.
Pero ahora todo ha cambiado. Los jefes tienen un arma cargada con correos en su bolsillo, y el gatillo es su dedo pulgar.
Cliff Oxford, fundador del Centro para Emprendedores de Oxford, sugiere que ambas partes deben establecer expectativas claras respecto de la comunicación en horario fuera de trabajo. Y los jefes deben saber que si van a interrumpir una noche de sábado, debe ser por un buen motivo.
“Debemos conversar. Y necesitamos llegar a un nivel de comprensión entre la compañía y el trabajador – incluso antes de que la contratación ocurra. Afortunadamente, podemos concordar en muchas cosas; como en que a nadie se le debería interrumpir la cena del viernes.” – dice Oxford.
4. No compartir una visión

Existe una desconexión enorme entre lo que empleador y el empleado piensa acerca de la visión de la empresa. En una jerarquía típica, los jefes están más cerca de esta perspectiva. Ellos ven más claramente los intereses y desafíos que van por delante.
Puede ser motivador. Pero lamentablemente, muchos jefes se reservan esto para ellos mismos. Es como si ellos estuvieran en lo alto de la cabina del capitán mirando todo lo que sucede, y sus empleados nunca dejaran la sala de máquinas, revisando los motores y combustible para que el barco avance.
John Brandon, escritor y ex-administrador de IT, escribió que uno de los mayores errores que él cometió como jefe, fue no compartir la visión con su equipo.
“Quizás lo peor que hice como jefe durante esos años, fue que no compartí con el equipo la visión que tenía para la empresa. Mi último rol tenía que ver con liderar un equipo que escribía y diseñaba, y tuve unas muy buenas ideas para lograr que los usuarios finales entendieran aplicaciones complejas. Mi transición hacia el campo de la escritura fue suave porque es esencialmente lo mismo – destilar la complejidad. Pero no compartí bien mi visión y la gente se rebeló varias veces. Ellos no sabían hacia dónde iba el equipo y mientras esto ocurría, yo esperaba que pudieran leer mi mente. Ese fue mi mayor error.”
5. Sólo hablan de trabajo

Nadie dice que tu jefe debe ser tu mejor amigo (algunas veces funciona). Pero generalmente en encuestas sobre este tema, los empleados reportan una baja moral especialmente cuando sus jefes sólo hablan de trabajo.
Los trabajadores encuestados en el mismo estudio (ese que indica que el 52% de las renuncias se deben a los jefes), dicen que les gustaría estar en contacto con sus jefes pero no sólo para cosas de trabajo. La encuesta revela que a los trabajadores les gustaría que sus jefes demostraran interés en sus vidas personales también.
Además de eso, los administradores que no se interesan en el desarrollo de la carrera de un empleado también suponen un problema mayor. Esto se debe a que un empleado necesita saber que está progresando y que sus esfuerzos con reconocidos para mantenerse motivado.
Pasa muy seguido que se les pregunta en una entrevista “¿Cómo te verías en 5 años?”, pero en la realidad, nunca se le da seguimiento a eso. Si los jefes no están dispuestos a conversar sobre las visiones globales, es difícil para el resto del equipo sentirse apreciado o considerado.
Otro estudio indica, en complemento, que la oportunidad para crecer y desarrollarse profesionalmente es la mayor prioridad para las personas que buscan trabajo.
Monique Valcour, profesor de Administración en la escuela de Negocios EDHEC en Francia, considera que esto separa a los buenos administradores de los malos.
“Volverse alguien que se enfoca en el desarrollo de las personas implica cambiar el foco desde ‘¿Cómo puedo sacar el mayor provecho de mi equipo?’ a ‘¿Cómo puedo sacar lo mejor de mi equipo mientras los ayudo a desarrollarse como persona?’, comenta Valcour, “Los administradores inteligentes saben que la segunda parte de la última pregunta ayuda a responder la primera.”
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