Resumen: Reflexionar y darte cuenta de tus capacidades para aprender puede resultar estimulante para incursionar en campos desconocidos. Si te estás sub-estimando, tómate un tiempo para valorar lo bueno que existe en tí.
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De acuerdo a un estudio, se ha descubierto que las personas que aprenden rápido (Específicamente lenguajes) tienen más materia blanca y cerebros menos simétricos.
Aún así, aprender rápido depende de cómo usemos nuestro cerebro. Y es que algunas veces, algo que se ve complejo, se puede resolver de forma simple.
Si alguna vez fuiste capaz de lo anterior, entonces puede que tengas características de una persona que aprende con rapidez.
Y si tienes algunas de las que se mencionan a continuación, considérate parte del grupo!
1. No temes decir “no lo sé”
Los que aprenden rápido aceptan que no lo saben todo. Mantienen sus mentes abiertas y están dispuestos a hacer preguntas e indagar por respuestas para saber más. Mientras algunos dudan antes de mostrarse ignorantes ante un asunto, los buenos aprendices NO.
2. Usas el principio de Pareto
El aprendizaje veloz va de la mano con la productividad.
Según Vilfredo Pareto obtienes el 80% de tus resultados del 20% de las cosas que haces. Los buenos aprendices hacen uso de este principio al enfocarse en lo fundamental y en las herramientas más usadas durante las pruebas difíciles. Ellos no persiguen todo a la vez, sino que se enfocan en las partes importantes de lo que necesitan aprender. La clave está en saber identificar los pilares del conocimiento que quieres adquirir.
3. Eres capaz de visualizar
Cuando se enfrentan con problemas, los que aprenden con agilidad son multidimensionales. Ellos se aprovechan de todos sus sentidos para resolver un problema y son capaces de visualizar las respuestas o soluciones de manera dinámica, a medida que aprenden durante el proceso.
4. Eres capaz de simplificar
Aquellos que aprenden rápido saben que los problemas difíciles no necesitan enfrentarse de manera difícil. Muchas mentes brillantes desde Thomas Edison a Henry Ford e incluso Steve Jobs, han sido capaces de enfrentarse a desafíos con soluciones simples. Ellos simplifican y se sumergen en sus metas para encontrar los caminos más fáciles y simples posibles.
5. Pasas a la acción
Después de todo lo dicho, al final del día depende de ti actuar. Si estás aprendiendo un nuevo lenguaje, realmente no lograrás mucho progreso si no lo hablas, aunque lo hagas bien o no. Los que aprenden rápido aprenden haciendo y tomando acciones decisivas.
6. Eres selectivo
No necesitas saber ni abordar un problema de todas las formas posibles. En vez de eso, te tomas el tiempo para considerar lo que supone una mejor inversión de tu tiempo.
A través de este método, eres capaz de conseguir las mejores soluciones posibles.
7. Usas la ley de Parkinson
Tim Ferris, autor de “La semana laboral de 4 horas” indica que se puede obtener mucho al combinar la ley de Parkinson con el Principio de Pareto, con el fin de lograr mejores soluciones y aprender más rápido.
Mientras el principio de Pareto significa invertir en las acciones correctas para obtener lo mejor de tu tiempo, la Ley de Parkinson indica que al limitar tu tiempo para aprender cosas nuevas, terminarás enfocándote sólo en lo importante. Los que aprenden rápido se enfocan en los pilares importantes del tema y no invierten tiempo en las partes con poca importancia.
8. Sabes cuando detenerte
Los que aprenden rápido saben cuando parar y no proceder. Si algo no funciona de forma predecible que pueda llevar a una resolución racional, es mejor retirarse. Ellos entienden la ley de rendimiento decreciente y por esto sólo invierten tiempo en lo que les entregará una retribución del tiempo invertido.
9. Sabes cómo anticipar el futuro
Lo que se vuelve viejo y obsoleto no le sirve a alguien que busca aprender cosas nuevas, entonces se vuelve fundamental aprender a adaptarse y anticipar tendencias futuras y situaciones. Puedes enfocarte en el futuro y en cómo puedes aplicar los conocimientos que estás aprendiendo cuando llegue ese momento.
10. Entiendes que muchas preguntas no tienen respuestas
A través de la selección que has realizado, ya tienes una noción de lo que vale el tiempo preguntar o estudiar. Ya sabes que cuando una pregunta es complicada y tiene muchas otras preguntas complejas asociadas, probablemente no exista respuesta definitiva para ella.
11. Puedes explicarle a un niño
Luego de sumergirte y empaparte en un tema, puedes comunicar tus pensamientos y opiniones en ese tópico de manera tan efectiva que hasta un niño puede entenderte.
12. Eres positivo
Los que aprenden rápido no muestran una actitud negativa en aprender lo que es importante para ellos. Son positivos incluso cuando se enfrentan a improvistos y desafíos importantes.
13. Puedes buscar la opinión de expertos
Sabes que existen personas mejores que tú en un tema, sabes cómo encontrarlos y te atreves a contactarlos.
Nadie aprende tanto sin incluir maestros en su camino!
Autor: Casey Imafidon
Traducido por Cristian Estrada
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