Resumen: Si estás emprendiendo, es probable que le estés dedicando muchas horas al trabajo y pocas horas a tu vida. Entender lo que nos afecta para ser más productivos, es la pieza clave para recuperar el balance vida/trabajo.
reloj homo eficiensLectura: 5 minutos, 57 segundos.

Fundar una empresa es increíblemente difícil. Tienes tiempo, recursos y dinero limitados. Entonces, necesitas hacer lo que verdaderamente importa. Y para eso, hay que decidir qué importa hoy.

Fundar un emprendimiento es, para la mayoría de las personas, un proceso agotador. Los emprendedores jóvenes y gerentes novatos creen que es una carrera de velocidad, así que creen que deben trabajar mucho para demostrar que están comprometidos con el éxito.

Usualmente una historia de emprendimiento, ocurre así: Juan se sobre-excita con una idea, conduce un equipo fantástico y comienza a trabajar 10 horas al día desde su departamento de 1 persona. El trabajo duro rinde sus frutos y él es aceptado en una incubadora de las mejores o se gana una cantidad importante de recursos. Con el Demo-day acercándose vertiginosamente, los días de 10 horas se transforman en días de 16 horas de trabajo; un infierno. Y a medida que pasa el tiempo, cualquier rastro de vida balanceada ya no existe.

Sin embargo, lo que Juan no sabe es que, en realidad, los emprendimientos son como una maratón. Y en una maratón, si no controlas tu ritmo y no piensas en el largo plazo, te agotarás antes de tiempo y no podrás terminar la carrera.

 

La teoría del agotamiento del Ego

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La voluntad no solo está sobre-estimada, sino que además, es un recurso finito. De acuerdo a Wikipedia, “El agotamiento del ego se refiere a la idea de que el autocontrol o voluntad utiliza una cantidad de recursos mentales que pueden ser agotados. Cuando la energía para la actividad mental es baja, el autocontrol es generalmente afectado, lo que se podría considerar un estado de agotamiento del ego.”

Esto significa que cada día comenzamos con una cantidad limitada de posibilidades para tomar decisiones, que una vez agotadas, nos dejan con discapacidad y nos impiden ejecutar a un nivel productivo y efectivo.

Como resultado, deberíamos escoger cuidadosamente aquello sobre lo que trabajamos para maximizar nuestra productividad, decir “no” cuando corresponde, o incluso delegar tareas repetitivas que no requieren de mucho pensamiento o creatividad de nuestra parte.

Así que veamos cómo podemos hacer eso.

Despierta temprano y haz tu mejor trabajo durante la mañana

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En mi caso, despertarme a las 7:00 (lo que es ridículamente temprano en América Latina) ha sido el factor que cambió el juego.

Primero, para la mayoría de las personas, el mejor momento de productividad se encuentra en una ventana de 2 horas luego de haber despertado. De acuerdo a Dan Ariely, profesor de psicología y economía basada en comportamiento en la Duke University, y autor de Predeciblemente Irracional, “Uno de los errores más tristes en el manejo del tiempo es la propensidad de la gente a gastar sus horas más productivas de su día en cosas que no requieren alta demanda cognitiva.”

Segundo, el resto del mundo duerme, así que no existen distracciones externas que puedan aniquilar tu concentración – como un correo, una llamada, un mensaje de texto o alguien en la puerta.

Esto te permite entrar en ese “estado ideal”, en donde estás ejecutando con la mayor productividad posible sin distracciones externas. La sensación de levantarse antes de que el mundo comience a funcionar es liberadora. Como beneficio agregado, cuando todos están corriendo hacia el trabajo, estresándose y respondiendo a los correos, tu ya estarás 2 horas adelantado.

Decide las “3 cosas más importantes” y enfócate en esas, una a la vez

3 mano

Tomé este hábito de Tim Ferriss hace un par de años, ya que, en su artículo ‘Productivity Trick For The Neurotic, Manic-Depressive and Crazy (Like Me)’, Tim sugiere escoger de 3 a 5 tareas más importantes del día que te hacen sentir incómodo y enfocarte en eso: “Generalmente son cosas que han sido pateadas de la lista de quehaceres de un día para el siguiente, luego al siguiente y así. Las más importantes usualmente equivalen a las más incómodas, con alguna chance de rechazo o conflicto.” Esto te permite superar sólo las tareas más importantes que te moverán hacia adelante. Lo importante es reservar períodos de tiempo para dedicarle a estas tareas, mientras que el resto de cosas ocurren mientras estás enfocado en resolver esos puntos importantes.

Danny Halarewich, fundador de LemonStand, una solución increíble de eCommerce y fan de Piktochart aconseja lo siguiente: “Concéntrate. No trabajes en muchas cosas a la vez. Cambiar contextos consume tiempo y energía mental, lo que aniquila la productividad, creatividad y disciplina.”

Dejar de ser reactivo

reactivo

18 meses atrás, pasé mis horas más oscuras. Sentí que todo necesitaba mi atención inmediata, así que cada vez que un mensaje entraba en mi Inbox, corría a responderlo. Estaba claramente equivocado. Era la ilusión de productividad, pero en realidad, no estaba logrando resultados.

Cuando no lo pude soportar más, traté deshabilitando todas mis notificaciones de correos y mensajes, para concentrarme en el trabajo durante la mañana y responder los correos de clientes durante la tarde. El resultado: sentía que tenía unas 8 horas extra cada día, logré completar más tareas y la felicidad de los clientes aumentó.

Si comienzas el día reaccionando a los correos y apagando incendios, comenzarás el día persiguiendo al conejo de oro que nunca podrás atrapar. Sin saberlo, llegarás a las 20:00 aún respondiendo correos y sin resultados que mostrar luego de un día completo de trabajo.

El correo electrónico es una amenaza real para el balance vida-trabajo. Un estudio publicado en 2012 demuestra que, cuando se relaciona con tentación, el correo electrónico es más adictivo que los tragamonedas de casinos. Además, la gente que no revisa su correo de manera regular está menos estresada y es capaz de concentrarse en una sola tarea por más tiempo.

Así que deja de ser reactivo.

Evita trabajar de noche

late night work

A menos que seas una “Lechuza nocturna” experimentada, que sabe cuáles son sus períodos productivos y que su productividad se dobla al trabajar de noche cuando nadie más está despierto, no deberías trabajar de noche.

Primero, nuestro cuerpo está biológicamente diseñado para dormir de noche, cuando está oscuro. Nuestro reloj interno reconoce ese hecho y comienza a enviarnos alertas de que deberíamos irnos a dormir. Ignorar esas alertas puede desequilibrar nuestro cuerpo.

Segundo, el trabajo nocturno afecta negativamente tu capacidad para levantarte temprano a la mañana siguiente, arruinando tu rutina productiva. Comenzarás el día respondiendo correos, apagando incendios y corriendo en la oficina. Buffer (Una empresa digital para gestionar redes sociales) tiene una política asombrosa al respecto – ellos sólo contratan personas que prefieren levantarse temprano sobre personas que prefieren quedarse trabajando de noche, en donde eres mucho menos productivo.

Y como último consejo: si eres una “Lechuza nocturna”, al menos usa Flux. Flux es un software muy útil que cambia el tono de los colores de tu pantalla acorde a la hora del día. (Con esto previenes el cansancio visual y mental provocado por colores que naturalmente no deberías estar recibiendo a ciertas horas del día.)

Consejo final – Protege tus “Horas mágicas”

horas magicas

Fundar un emprendimiento es increíblemente difícil. Hacer todo es imposible, así que escoge cada día 3 tareas importantes.

Luego pregúntate “¿Esto hará que al final del día sienta que he hecho algo importante?

Si la respuesta es “Si”, entonces usa tus “horas mágicas” para esas tareas.

Autor: Gonzalo, de Piktochart
Artículo original
Traducido por Cristian Estrada
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Científico curioso. Estudiante autodidacto. Escritor sobre viajes en bicicleta, productividad y temáticas hídricas. Ciclista y Montañista adicto a la aventura. Corazón de Voluntario, DIY y Hacker.